Hoy Francisco Garrote es empresario en Qatar, pero cuando llegó a Dubai en el año 2000 estaba de prácticas. "Estuve 3 años que no tenía dinero ni para tabaco y vivía en una casa sin muebles porque no podíamos, pero bueno, al final salió", explica este español, uno de los primeros que se afincaron en Qatar, que relata cómo tuvo que dejarse bigote y adaptarse a las costumbres del país para prosperar.

Si quería beber alcohol fuera de casa, tenía que ir a hoteles de cinco estrellas con una licencia especial y la chequera por delante. "Teníamos lo que llamábamos el carné de borracho y había dos requisitos, que no fueras musulmán y tener un nivel de renta mínimo", explica a laSexta Columna en el vídeo sobre estas líneas, donde también recuerda que tenía que pedir permiso a su socio para salir del país o que no podía convivir en libertad con su pareja, pero a cambio tenía una cuenta corriente más grande.