En La Noche de Aimar

Una mujer taxista que trabaja en Madrid, sobre los 'simpas': "No los peleo, nunca sabes cómo puede darse la vuelta esa persona"

Laura Gallego, taxista madrileña con años de experiencia al volante, ha vivido situaciones tan sorprendentes como seguir vehículos por encargo, transportar pasajeros en estados extremos de embriaguez o presenciar escenas románticas que, en ocasiones, obligaron a intervenir durante el trayecto. También le han hecho algún que otro 'simpa'.

Una mujer taxista, sobre sus experiencias más surrealistas: "He visto amoríos indebidos, de tener que pedir que esperen a llegar al destino"

Las situaciones insólitas forman parte del día a día de muchos taxistas, pero algunas parecen sacadas directamente de una escena de cine. Eso es precisamente lo que le ha ocurrido en más de una ocasión a Laura Gallego, conductora de taxi en Madrid, quien asegura que varios clientes le han pedido que persiguiera discretamente a otro vehículo.

Durante una entrevista en el programa La Noche de Aimar, la taxista explica que este tipo de peticiones suelen tener un carácter más anecdótico que serio. Según cuenta, en numerosas ocasiones quienes solicitan el seguimiento simplemente quieren evitar perder de vista a amigos o familiares que viajan en otro coche.

Sin embargo, no todas las historias han sido tan inocentes. Laura recuerda el caso de un hombre convencido de que su esposa le ocultaba algo y que decidió seguir el coche en el que ella viajaba. La tensión del momento era evidente. "Le pedí que se calmara porque me estaba poniendo nerviosa a mí también", relata.

La profesional también confiesa haber sido testigo de numerosas escenas sentimentales y subidas de tono dentro de su vehículo. De hecho, asegura que ha presenciado más encuentros amorosos que discusiones o separaciones. Algunas parejas, explica, han mostrado tal nivel de pasión que se ha visto obligada a pedirles que esperaran a llegar a su destino antes de continuar con sus demostraciones de afecto.

La taxista también revela que existen determinadas zonas que intenta no frecuentar debido a los problemas que pueden surgir. A lo largo de su trayectoria ha transportado a pasajeros en estados de embriaguez extremos, algunos hasta el punto de perder completamente el control de sus actos. Entre vómitos, comportamientos vergonzosos e incluso clientes que llegaron a extraviar parte de su ropa durante el trayecto, las anécdotas se han acumulado con los años.

Precisamente para evitar complicaciones, explica una de las estrategias que utilizan algunos taxistas para detectar si una persona ha bebido demasiado. En lugar de detenerse exactamente donde espera el cliente, suelen avanzar unos metros para observar cómo camina. Ese breve margen les permite valorar si el pasajero se encuentra en condiciones de realizar el viaje sin incidentes. En determinadas ocasiones, cuando la situación parecía especialmente problemática, Laura admite que optó por continuar la marcha y no recoger al cliente.

Durante sus 11 años en la profesión se le han ido cuatro veces sin pagar. Cuatro 'simpas' que ella asegura que nunca ha peleado: "No me merece la pena por 11 euros o por 30 salir detrás de nadie. No sabes cómo puede darse la vuelta esa persona".

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