El Mundial de Qatar ha comenzado, como se esperaba, con numerosas polémicas. Una de las primeras llegaba con un simple brazalete, el que varias selecciones planeaban llevar durante los partidos en el que se podía leer 'One Love', con un corazón con los colores de la bandera LGTBIQ+.

Este lunes, Inglaterra, Gales, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Países Bajos y Suiza han emitido un comunicado conjunto en el que informan de que dejan atrás esa idea por el temor a que los jugadores "puedan enfrentarse a sanciones deportivas, incluidas las amonestación". "Estamos muy frustrados por la decisión de la FIFA, que creemos que no tiene precedentes", critican.

En el partido contra Irán, hemos podido ver a Harry Kane, capitán de Inglaterra, con un brazalete negro en el que se podía leer 'No Discrimination', autorizado por la FIFA.

Otro momento controvertido tuvo que ver con la presencia de Morgan Freeman en la ceremonia inaugural del Mundial, un icono para muchas personas que fue cuestionado. También pudimos ver imágenes de gradas vacías y de empujones a la entrada del recinto del primer partido del Mundial.

Antes de que todo arrancase, vimos a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, asegurar que se sentía "qatarí, árabe, africano, gay, discapacitado" o "trabajador inmigrante".