"Hay que ser racista..."
Alejandro Sanz carga contra quienes compran "el paquete completo" de cierto ideario político: "La Tierra es plana, las vacunas nos matan..."
Los racistas que insultan a Vinicius y a Lamine Yamal producen vergüenza ajena a Alejandro Sanz, quien condena el racismo en este programa de Lo de Évole. Para él, estas personas están cortadas por el mismo patrón y enumera la lista de bulos en los que creen fielmente quienes 'compran' este pack.

Alejandro Sanz no esquiva los temas incómodos durante su conversación con Jordi Évole en Estados Unidos. Aunque insiste en que no es un experto en política, sí se muestra contundente al opinar sobre algunas de sus consecuencias más visibles, como el racismo. El artista, que protagoniza el cierre de temporada de Lo de Évole, aprovecha su recorrido por Washington para reflexionar sobre la actualidad mientras gira por el país con una serie de conciertos en el que su público es, mayoritariamente, latino.
El programa plantea un doble episodio grabado entre Washington y Nueva York. En ese contexto, Sanz combina momentos de su día a día en la gira con conversaciones profundas sobre su trayectoria, su vida personal y cuestiones sociales que le preocupan.
Uno de los asuntos que surge con más fuerza es el racismo en el fútbol. Aunque él mismo relativiza su conocimiento político, deja claro que, como aficionado, hay situaciones que le resultan inaceptables. "Lo que ha pasado con Lamine Yamal, con Vinicius, los insultos, esto que pasa en los estadios, debería parar", afirma con rotundidad mientras pasea con Évole, quien le acompaña en estas dos paradas de su aventura transatlántica.
"Tenemos un problema muy gordo con el racismo", apunta el periodista. Sanz no duda en respaldarlo: "Muy gordo". Ambos enlazan esta cuestión con el contexto internacional, especialmente tras comentar las políticas de Donald Trump y un episodio que el equipo del cantante presenció en Chicago, relacionado con una detención del ICE.
Para Sanz, el racismo no es un fenómeno ajeno ni puntual. Cree que en España sigue muy presente, aunque muchas veces pase desapercibido. "Y nos creemos que no, que lo tenemos superado", lamenta. Évole recuerda entonces un episodio reciente durante un partido de la Selección en el estadio del Espanyol. "Tienes a un tío como Lamine Yamal...", comienza. "Y aunque no lo tuvieras", le corta el cantante. "Me sentí avergonzado. Mira que a mí me gusta ver los partidos de la Selección, pero cuando vi eso...", añade.
El artista va más allá y dibuja el perfil de quienes protagonizan este tipo de comportamientos. "Los que compran el pack completo del ideario", dice, antes de detallar ese conjunto de creencias: "Hay que ser racista, la Tierra es plana, el hombre no llegó a la Luna y las vacunas nos matan".
En la conversación también entra de lleno el debate sobre inmigración. Sanz se muestra especialmente crítico con su uso político. "España ha sido un país emigrante, como todos los países. El ser humano se mueve por el mundo y utilizarlo políticamente es rastrero", sostiene. A su juicio, la mayoría de quienes emigran lo hacen con una intención constructiva: trabajar, aportar y generar valor en el lugar al que llegan.
Évole vuelve inevitablemente a la situación en Estados Unidos: "Esto es lo que ha hecho este señor aquí". Sanz responde con claridad: "Este modelo, en España, nadie lo puede querer". Lo define como "injusto, cruel y que hace sufrir a la sociedad de una forma enorme. Es una de las formas de discriminación más crueles que existe". El periodista le recuerda entonces que hay discursos similares en España, incluso con propuestas extremas como que "reventarían el barco de Open Arms en el mar".
Ese auge de posiciones radicales preocupa al cantante, que observa una "pérdida de valores" en la sociedad. "El discurso radicalizado se convierte en atractivo para mucha gente y es algo incomprensible", reflexiona.
A pesar de la dureza de algunos temas, la charla también deja espacio para momentos más distendidos. Mientras caminan, el reloj inteligente de Alejandro le sugiere una comparación con el panorama político español. "Me alegra ver que los verdes no han subido mucho", bromea Évole. Sanz le sigue el juego: "No te prives de un color". "No, si trabajo en laSexta. Verde Sexta", responde el presentador. "Anda que vaya visión de negocio tenéis", remata el músico entre risas.
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