Ni bilaterales ni abrazos
Trump llega a Davos buscando protagonismo y Europa le da la espalda: aranceles y la "bazuca comercial" en juego
Los detalles Trump ha llegado a Davos pisando alfombra roja y buscando foco, pero Europa le ha dado la espalda. Burlas, desplantes y hasta líos geográficos han marcado su aterrizaje, mientras Bruselas avisa: la "bazuca comercial" está sobre la mesa.

Trump llegó a Davos dispuesto a acaparar titulares y confrontar a Europa. En su discurso no faltaron amenazas de guerra comercial, críticas al rumbo del continente y su obsesión con Groenlandia, a la que confundió varias veces con Islandia. Pero los líderes europeos no se dejaron impresionar: el canciller Merz canceló bilaterales, Emmanuel Macron le plantó cara, Christine Lagarde se levantó de la cena de protesta y Keir Starmer ni apareció en Davos.
La Unión Europea tiene ahora lista su "bazuca comercial", un instrumento anti-coerción aprobado en 2023 que podría activarse por primera vez para subir aranceles, limitar comercio de servicios, bloquear inversiones extranjeras y exigir compensaciones si Trump decide pasar a la acción.
Por mucha alfombra roja y ganas de protagonismo que lleve, Trump se encuentra con un continente firme y unido, que le ha dejado claro que en Europa la ley del más fuerte no funciona.
Un muro europeo
El presidente aterrizó como una bola de demolición, según el 'Financial Times', derribando cualquier intento de cortesía y cooperación. Su llegada fue todo un espectáculo: insultos, amenazas y la clásica dosis de arrogancia Trump.
Entre los líderes europeos, la reacción fue inmediata. Merz canceló la bilateral prevista tras el retraso del avión de Trump. Francia, Noruega, Suecia y Reino Unido dejaron claro que no entrarán en su supuesto organismo para "parar guerras", la idea de Trump para reemplazar la ONU.
Christine Lagarde fue aún más directa: se levantó de la cena de protesta y pidió unidad y determinación frente al presidente estadounidense. Europa no cede. Europa no se deja humillar.
La "bazuca comercial" lista para disparar
La UE aprobó en 2023 este instrumento anti-coerción para protegerse de amenazas económicas externas. Si se activa, Bruselas puede:
- Subir aranceles a productos del país implicado.
- Exigir licencias para importar o exportar.
- Limitar el comercio de servicios.
- Restringir la inversión extranjera, bloqueando empresas en contratos públicos o impidiendo la compra de acciones.
- Exigir compensaciones económicas si se producen daños.
Macron ya ha pedido su activación ante lo que considera una "amenaza inaceptable". Europa muestra que no está para bromas.
Groenlandia, confusión y obsesión
Trump volvió a insistir en que quiere quedarse con Groenlandia, aunque la confundió varias veces con Islandia. Además, aprovechó para criticar el rumbo de Europa y reafirmar su idea de crear un organismo paralelo a la ONU, que ningún país europeo parece dispuesto a apoyar.
Con líderes que le dan la espalda, Trump se queda solo frente a un continente que no cede.
¿Quién sigue apoyando a Trump?
Muy pocos. Entre los líderes europeos, solo Mark Rutte, secretario general de la OTAN, mantiene encuentros programados con él. También se espera un encuentro con Zelenski este jueves.
Mientras tanto, Von der Leyen avisó a los europeos: "Tenemos que estar en buena forma si queremos hacerle frente", recordando que Trump amenaza con romper el orden internacional.
El mensaje es claro
Por mucha alfombra roja que se haya puesto, Trump no ha recibido ni un gesto de simpatía. Los líderes europeos le han dejado claro que en Europa la ley del más fuerte no funciona.
Ha llegado buscando protagonismo y confrontación, pero lo que se ha encontrado es un continente firme, unido y con la "bazuca comercial" lista para disparar si hace falta.
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