"Villano" del ICE

Lo que Greg Bovino oculta detrás de su uniforme, su pistola y su mirada de villano de película

La otra cara Descendiente de migrantes y fanático de las películas de frontera, Bovino proyecta dureza y autoridad con placa y pistola, pero detrás del fanfarrón se esconden contradicciones familiares, obsesiones personales y una historia que pocos conocen sobre su verdadera vida y trabajo.

Lo que Greg Bovino oculta detrás de su uniforme, su pistola y su mirada de villano de película

Si alguien te dice que los villanos del cine existen, probablemente pensaría en Sean Penn en 'Una batalla tras otra', interpretando a un jefe de policía que persigue migrantes. Pero ese villano ya camina por las calles de Estados Unidos. Su nombre es Greg Bovino, jefe del ICE, la agencia encargada de detener y deportar migrantes indocumentados. Y el parecido con Penn es aterrador: mismo corte de pelo, ropa muy similar y hasta un cierto aire en la cara. El malo del cine… se ha hecho realidad.

Bovino se ha convertido en la cara visible de la campaña de Donald Trump para frenar la migración ilegal. En solo 11 semanas, pasó de ser un policía de frontera a comandante táctico, liderando operaciones que marcan el camino de la política migratoria de la administración.

Su ascenso fulgurante comenzó 13 días antes de que Trump jurase el cargo, con la llamada 'Operación Devolución Caliente' en el condado de Kern, donde detuvo a 78 migrantes. Esa redada sirvió de modelo para lo que Trump quería implementar en todo el país. Desde entonces, Bovino ha estado al frente de operaciones en Los Ángeles, Chicago, Boston y Minnesota, siempre con un equipo que incluso utiliza cámaras profesionales para mostrar una versión heroica de sus redadas.

Lo más irónico de todo es que Bovino desciende de un migrante: su abuelo era italiano y vivió de manera ilegal en Estados Unidos antes de obtener la ciudadanía. Esto significa que si Bovino se hubiera cruzado con su abuelo en 1909, tendría que haberlo detenido. Además, habla español y reconoce que la película 'La Frontera', con Jack Nicholson como policía de frontera, cambió su vida: allí el malo siempre era el policía, y Bovino se prometió demostrar que un agente de inmigración siempre puede ser el "héroe" de la película.

Bovino también justifica sus detenciones con argumentos personales: asegura que muchos migrantes se emborrachan y provocan accidentes de tráfico. Sin embargo, su propia familia tiene un historial oscuro en este tema. Su padre, Michael Bovino, provocó en junio de 1981 un accidente en el que murió una joven de 26 años y quedó gravemente herido su acompañante, mientras conducía ebrio.

Hoy, Greg Bovino encarna la pesadilla de la política migratoria de Trump: un hombre que parece sacado de la ficción, que dirige operaciones con una mezcla de espectáculo y control, y que deja un rastro real de miedo y deportaciones. La línea entre la película y la realidad se ha borrado.

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