Un negocio "peligrosísimo"
Mario Sánchez, especialista en seguridad alimentaria, sobre la comida callejera: "Es un riesgo muy grande. La gente puede enfermar"
El negocio de la comida clandestina no tiene licencia y cambia de sitio constantemente, eso sí, en la mayoría de ocasiones, buscan las paradas de autobús o metro con más afluencia de población latina. Ofrecen platos preparados, postres y helados hechos en casa, a pie de estación o postres.

Vendedores han convertido las principales paradas de autobús o metros en mercadillos ambulantes improvisados donde podemos comprar o encontrar desde empanadas de carne o de pollo a patatas rellenas, refrescos o helados. Eso sí, sin ninguna garantía y sin pasar ningún tipo de filtro.
El negocio de la comida clandestina no tiene licencia y cambia de sitio constantemente, eso sí, en la mayoría de ocasiones, buscan las paradas con más afluencia de población latina. Ofrecen platos preparados, postres y helados hechos en casa, a pie de estación o postres.
La operación es sencilla, se colocan en puntos estratégicos por donde pasa más gente y esperan clientes, a los que intentan convencer con todo tipo de chollos. Por su parte, el periodista de investigación Pablo Gilarranz y Mario Sánchez, especialista en seguridad alimentaria, han analizado esta situación.
"Esto es un disparate porque al final es gente que está vendiendo algo sin ningún tipo de control, de trazabilidad, de registro... La venta ambulante existe en España está regulada, que es los típicos puestecillos de ferias y demás y que tienen que pedir su licencia. Entonces esto, aunque viene de personas con condiciones socioeconómicas desfavorables, no hay que permitir que puedan poner a la venta este tipo de productos porque es un riesgo muy grande. La gente puede enfermar", ha asegurado Sánchez en La Roca.
En paralelo, Pablo Gilarranz, ha asegurado que esto no solo sucede en Madrid: "Lo podemos encontrar en Barcelona, en la playa, por ejemplo. Teníamos los famosos 'mojiteros' o los 'lateros' que vendían, también que guardaban las latas de cerveza en los registros en los alcantarillados. Es decir, no es solo del metro de Madrid, sino que ahora mismo en verano prolifera y se da en muchísimos sitios en los que haya afluencia de gente".
La periodista Silvia Taulés añade que para ella "es clave" el hecho de que algunos vendedores guardaran productos en el alcantarillado: "Es peligrosísimo. Ya no solo porque el calor pueda cambiar el alimento, puedo hacerlo más perecedero o lo que sea, sino que puede estar infectado".