'Degustación' en Equipo de Investigación
Un médico descubre la verdad tras el pollo 'crispy' que triunfa en la comida rápida: "Estamos pagando humo y nos lo estamos tragando"
Equipo de Investigación acompaña a David Céspedes, médico y especialista en salud pública, y analiza algunas piezas y hamburguesas del pollo frito que triunfa en los restaurantes por su rentabilidad.

Cada español consume más pollo que cualquier otra carne. Es la opción más barata, aunque su precio no ha dejado de subir. Sin embargo, no siempre comemos lo que creemos y basta con fijarse en lo que pedimos cuando salimos a comer.
El pollo frito es hoy el gran protagonista de la comida rápida. Le pisa los talones a la pizza y ya supera al kebab en muchos locales. Pero no siempre es lo que parece.
Equipo de Investigación 'sale a comer' con David Céspedes, médico y especialista en salud pública, que explica que posiblemente comemos "la mitad" del pollo "que hemos pagado". "Es una parte barata del pollo y además es que es muy grasiento, como está precocinado y luego recalentado", comenta.
En el segundo restaurante, separa el rebozado de una pequeña porción de pollo y hace cálculos. Mientras una pieza de pollo cuesta alrededor de dos euros, el kilo de esta carne se sitúa en torno a los 4 euros. Teniendo en cuenta que, según el experto, de una pechuga "que ni siquiera llega al kilo", se sacan 20 piezas, el resultado es que al restaurante "le sale súper rentable".
Después analiza una hamburguesa de pollo. Al quitar el rebozado se queda una porción muy fina de carne. "Solamente la mitad, o menos, es una parte de pollo que es barata", afirma. Ha costado 10,90 euros y David no cree que el pollo llegue a 100 gramos, lo que convierte a la hamburguesa en todavía más rentable.
'Pollo' y 'saludable' no siempre van de la mano
El pollo 'crispy' ha ido ganando terreno incluso en locales tradicionales. En uno de ellos, el experto analiza una pieza de una parte del pollo que define como "poco identificable": "Es una masa de no sabemos qué, la capa que hace al freírse y el agua que separa una cosa con otra, si fuera pollo de verdad nos costaría quitarle la cobertura", apunta.
Tras esta 'degustación', David explica que muchas veces tenemos la idea de que cuando es algo con pollo es más saludable, y es un error. En el caso del pollo 'crispy', indica, equivale a una caja de seis berlinas de bollería industrial". "Estamos pagando humo y nos lo estamos tragando. Y muchas kilocalorías que no sabemos contar, porque no sabemos qué maldita parte nos están dando y qué cantidades", sentencia.
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*Puedes ver el programa completo de Equipo de Investigación '¿Qué pollo estamos comiendo?' en atresplayer.