Internacional

Mikel Ayestaran señala que las amenazas del portavoz del ejército israelí "se convierten en bombardeos"

El corresponsal se encuentra en Beirut, capital del Líbano donde 250.000 residentes han tenido que huir hacia el norte del país ante la amenaza de que Israel expanda sus bombardeos y sus incursiones en el país.

El corresponsal se encuentra en Beirut, capital del Líbano donde 250.000 residentes han tenido que huir hacia el norte del país ante la amenaza de que Israel expanda sus bombardeos y sus incursiones en el país.

El conflicto con Irán continúa expandiéndose y cada vez afecta a más países. Azerbaiyán ha sufrido este jueves un ataque con drones iraníes mientras que Líbano se han intensificado los ataques por parte de Israel. Tel Aviv ha exigido a los 250.000 residentes del sur del Líbano que huyan al norte mientras el ejército expande los bombardeos y las incursiones. Para conocer cómo está la situación en este país, El Intermedio conecta con Mikel Ayestaran.

El corresponsal indica que en el país "está siendo un día especialmente largo y duro". El periodista señala que miles de personas llegaban a Beirut, después de que Israel les instara a huir, pero, al llegar a la ciudad "se han encontrado hoy una orden del ejército para evacuar todos los barrios del sur de la capital, zonas que se considera que han sido bastión de Hizbulá".

Ayestaran señala que nadie sabe a dónde puede ir y, por parte del gobierno la desprotección "es absoluta". "Los israelíes han dicho que van a mandar 90 aviones para las operaciones de esta noche", indica el periodista, "y aquí están esperando el 'big one'".

El periodista cuenta que ya se ha escuchado una explosión. "Parece que vamos a estar ante una noche muy larga", añade. El corresponsal indica que ha visitado varias escuelas que el gobierno ha abierto para acoger a los desplazados, pero no son suficientes para poder dar atención a toda la gente.

"Hay una crisis humanitaria importante", señala. Ayestaran expone que la gente está tirada en el suelo ya que no hay ni colchones ni comida. "En estos lugares, la frase que más me repetían es que ya no queda un lugar seguro en el Líbano", indica. "Si antes el Líbano se paralizaba para escuchar al secretario de Hizbulá, ahora se detiene para escuchar al portavoz del ejército israelí, porque sabe que sus amenazas se convierten en bombardeos", concluye.

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