Tiene 87 años
Juan Diego Botto señala que en el desahucio de Mari Carmen "ha fallado el Gobierno municipal, el autonómico y el central"
El actor se ha trasladado hasta las inmediaciones del domicilio de esta mujer de 87 años que podría ser desahuciada de su domicilio este miércoles. Ahí, el Sindicato de Inquilinas ha organizado una acampada para apoyarla y evitarlo.

Andrea Ropero conecta con El Intermedio desde la acampada organizada por el Sindicato de Inquilinas frente al domicilio de Mari Carmen, una mujer de 87 años que está en riesgo de ser desahuciada. El desahucio está previsto para este miércoles a las ocho de la mañana y, entre otras personas, la acción ha sido apoyada por personas del mundo de la cultura como el actor Juan Diego Botto.
Como señala la reportera, es la segunda vez que el actor acude para intentar para el desahucio de Mari Carmen. "Es increíble que, a estas alturas, se siga permitiendo un desahucio de una mujer tan vulnerable", expone Ropero. "Han fallado todas las instituciones que deberían velar por el cumplimiento del artículo constitucional que dice que todos los españoles y españolas tenemos derecho a una vivienda digna".
"Es artículo dice, además, que los poderes públicos lucharán contra la especulación", añade. Para el actor, en esta situación "ha fallado el Gobierno municipal, el autonómico y el central". "Esas tres instituciones han fracasado", critica, "en parte por su concepción de que la vivienda es un bien de consumo, para especular, y no un bien de primera necesidad".
Ropero señala que la ONU, por ejemplo, ha pedido parar el desahucio y que España se movilice. Botto expone que "la pelota está directamente en el tejado de la propiedad". "Se les ha hecho una oferta para empatar el precio que ellos habían pedido hace dos años, 1.650 euros", indica, "depende de la propiedad que decidan no coger ese dinero".
"La pregunta que debemos hacernos como ciudadanos es si es esta la sociedad que queremos", reflexiona, "una sociedad donde nuestros mayores sean expulsados violentamente de su casa cuando ellos no han cometido ninguna falla".
Botto expone que todos aquellos que han estado cerca de Mari Carmen se han emocionado "ante la eventualidad de una mujer enormemente frágil, enormemente vulnerable, pero enormemente luchadora". "Esto es una tortura, saber, desde hace años, que están a punto de echarte de casa, es una tortura", añade. "La otra parte es ver la cantidad de gente que se ha acercado para poner el cuerpo e intentar que no expulsen a esta mujer de su casa", concluye.