Pioneras en la gimnasia rítmica
La exgimnasta María José Rodríguez recuerda cómo entrenaban para el Mundial del 75: "Hacíamos la preparación física con piedras"
La gimnasia rítmica en nuestro país es uno de los deportes más destacados gracias a la labor, hace 50 años, de un grupo de chicas que formaban parte del equipo nacional y participaron en un campeonato mundial.

Thais Villas charla con María Jesús Alegre, Leticia Herrería y María José Rodríguez, tres mujeres de referencia en el ámbito del deporte ya que fueron pioneras de la gimnasia rítmica en España. Las tres formaban parte del equipo nacional de este deporte que participó en el Mundial de 1975.
María Jesús cuenta que el presidente de la Federación decidió que tenía que organizar un campeonato y que, por ese motivo, tenía que formar un equipo nacional. Además, también decidió contratar a una entrenadora búlgara experta.
"No éramos conscientes, para nada, de lo que iba a significar", indica Leticia. Después, como indica, se han dado cuenta de qué significó participar en ese campeonato. Herrería señala que Chus, por ejemplo, fue tercera del mundo y consiguió una medalla de plata y tres bronces.
En el equipo sus edades rondaban entre los 14 y los 21 años. Maria José cuenta que cuando les propusieron formar el equipo todas estaban "encantadas", pero, a la vez, no sabían dónde se estaban metiendo. "Luego vino la señora Tchakarova, que sabía un montón y nos puso firmes", añade Rodríguez. "Ahora, también te digo, no teníamos psicólogos, no teníamos nada más que ella y el machaque", añade.
La entrenadora provenía de Europa del Este y sus entrenamientos eran muy duros. "Entrenábamos ocho horas diarias", explica María José, "por la mañana íbamos a la playa, hacíamos la preparación física con piedras porque no teníamos otros materiales". Después, subían 254 escaleras al hotel, descansaban un poco y, por la tarde, entrenaban de nuevo. "El tercer entrenamiento era bailar", cuenta, "nos hicieron comprar trajes de noche largo, nos poníamos ideas y éramos el espectáculo".
Este "tercer entrenamiento", como les decía la entrenadora, era para adelgazar. "Comía un tomate y un filete", explica María José, "y por la mañana un café solo". "Cenábamos una manzana", añade Leticia. "Por no decir las pastillas que nos daban de diuréticos y demás", señala María José.
Leticia explica que las entrenadoras solo miraban la figura y no tenían nutricionistas ni ningún especialista que les pudiera recomendar el tipo de alimentación debían seguir para mantenerse bien alimentadas, en buena forma física y en buen peso, ya que, como expone, las pesaban todos los días. María José recuerda que consideraban que ella y Leticia estaban "pasadas de peso". "Nos lo recordaban a diario, nos llamaban 'la mesa de las gordas'", explica Herrería.
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