Mucho ego, cero empatía

Cristina Gallego analiza el cerebro de Trump: "Espero que no lo done a la ciencia, sería mejor llevarlo a un punto limpio"

Cristina Gallego se pasa a la 'neurología' en este vídeo donde analiza el cerebro de Trump, donde la mayor parte la ocupa su ego o una alterada percepción de la realidad y, la más pequeña, el autocontrol o la cultura general.

Cristina Gallego se pasa a la 'neurología' en este vídeo donde analiza el cerebro de Trump, donde la mayor parte la ocupa su ego o una alterada percepción de la realidad y, la más pequeña, el autocontrol o la cultura general.

Ante la escalada de delirios de Donald Trump, Cristina Gallego 'analiza' el cerebro del presidente de Estados Unidos, en cuyo lóbulo frontal hay algo muy desarrollado: "Su ego", afirma la 'neuróloga' de El Intermedio basándose en declaraciones donde Trump aseguraba que "ningún presidente ha resuelto una guerra y yo he resuelto ocho".

Una "egolitis aguda" que según Cristina no se podría hacer con material quirúrgico al uso y por ello lo han derivado a 'Desatranques Jaén'.

Sin embargo, el ego no es la única zona del cerebro algo inflamada en Donald Trump. También tiene bastante alterada la percepción de la realidad "a un nivel nunca visto hasta ahora, ni siquiera en pacientes que han ingerido setas alucinógenas después de chupar un sapo bufo mientras esnifa pegamento".

Porque para Donald Trump, todos los países del mundo funcionan gracias a Estados Unidos. "Por eso cree que tiene derecho a quedarse con el que más le guste", apunta la 'experta', en cuyo análisis se concluye que Trump funciona por impulsos: "Si le gusta algo, lo agarra, ya sea un país o un pussy"

En el cerebro de Trump, el autocontrol "es minúsculo" según Cristina, tal y como se vio en Davos cuando Trump desveló su conversación con la primera ministra de Suiza. El presidente sacó pecho de que mientras ella le pedía que no le pusiera un arancel del 30%, él le puso un 39%.

Con todo esto, la 'neuróloga' recomienda a los dirigentes de la Unión Europea utilizar la psicología inversa con Trump para Groenlandia y preguntarle "si la quiere en bolsa o para regalo".

Tan pequeño como su autocontrol también ocupa un mínimo espacio en el cerebro de Trump su cultura general, como demostró al decir que "Somalia nunca ha sido un país". Pero para Cristina ese solo es el primer síntoma, después viene "decir que un país no es un país y encima querer construir un resort en él" y luego "esperar que te den el Premio Nobel de la Paz por eso".

Trump también padecería un "absceso de matonitis aguda" que hace que "haga bullying a todo el mundo, incluido el nivel más básico, que es meterse con los que llevan gafas", como fue en el caso de Macron. Una dolencia que le provoca "una fobia terrible" porque

"no soporta que nadie parezca más chulo que él".

Tras examinar en profundidad el cerebro de Trump, lo que no encuentra Cristina es la empatía. Así se explicaría la forma en que habló de las personas detenidas por ICE, a las que catalogó de delincuentes y personas peligrosas.

Con todos estos datos, su conclusión sobre el cerebro de Trump es clara: "Espero que no se le ocurra donarlo a la ciencia, porque viendo lo que hay aquí dentro, sería muchísimo mejor llevarlo a un punto limpio".

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