Reportaje de Inés Rodríguez
Carmen Giménez comparte la lección que aprendió tras la muerte de su hijo recién nacido: "El amor es el motor de todas las cosas"
Inés Rodríguez acompaña a la atleta Carmen Giménez hasta la cima del Mulhacén, la montaña más alta de la península. Allí, Carmen cuenta la dramática pérdida que le da fuerzas para afrontar las maratones o las montañas, a pesar de su discapacidad.

Un grupo de aventureros ofrecieron a Inés Rodríguez el reto de subir al Kilimanjaro, una iniciativa que, tal y como explica su organizador, Gorka Chazarra, tiene como objetivo "dar visibilidad a una realidad y a la necesidad de inclusión real para las personas con discapacidad".
Aunque al final la colaboradora de El Intermedio no podrá ir hasta la montaña más alta de África, sí que se ha apuntado al entrenamiento, que no es otro que alcanzar la cima del Mulhacén, el pico más alto de la península ibérica, junto Carmen Giménez para ver si, como apunta la atleta, "es accesible".
"A esta gente nadie le dijo que la inclusión se puede hacer en tu puta casa", comenta divertida Inés, que finalmente consigue coronar junto a Carmen los más de 3.400 metros del Mulhacén. "Yo creo que la discapacidad en general se soluciona cooperando y contando con otras personas, y creo que esto es una metáfora un poco exagerada de a dónde te puede llevar la cooperación humana", comenta desde la cima.
Carmen, por su parte, cuenta la historia de Bruno, su hijo por el que se embarca en estas aventuras. "Nació y murió el 4 de septiembre del 2018. Estaba en casa, me faltaba como un mes y medio para dar a luz. Empecé a sangrar. Avisé inmediatamente al 112. Me dijeron que mandaban servicios de emergencia, pero no los mandaron".
La atleta recuerda que la ayuda médica llegó 67 minutos después de su llamada, "35 minutos después de que yo hubiera dado a luz sola en casa a mi hijo", lo que "fue demasiado tarde". Aunque les trasladaron vivos al hospital, a las ocho horas su hijo murió.
Sin embargo, explica que Bruno le enseñó "la lección más grande" que ha aprendido: "Que el amor es el motor de todas las cosas y que la filosofía es amar para vivir". Por eso, apunta, "Bruno me acompaña siempre". "Corro por Bruno, para llevarle por las calles de las ciudades más bonitas del mundo", afirma.
Sin embargo, en este reto no hay asfalto, pero han creado un grupo de 20 personas que "se ha puesto de acuerdo para que las hermanas de Bruno le puedan traer los regalos de cumpleaños que le habían hecho el último año". "Como aquí le pilla más cerca, pues los cogerá más fácilmente", señala.