Ni Lole Ibárruri puede con esto
Marc Giró, a los votantes de izquierdas: "¿Acaso tu prima Mari ha dejado de ser de derechas después de tragar con la Gürtel, la Kitchen...?"
"A ver si crees que eres un ser de luz y, en el fondo, lo que te pasa es que eres una reaccionaria", estalla Marc Giró en su monólogo inicial de Cara al Show tras haber intentado subir los ánimos de la gente de izquierdas y haberse calentado él solo al ver la dimensión real de esta situación.

Ya lo advertía hace unas semanas Marc Giró: ser votante de izquierdas es agotador. Y no solo, por desgracia, por la cantidad de colectivos y sensibilidades a las que hay que atender e incluir para ser considerado un buen rojo. Y es que entre escándalos, investigaciones, guerras internas y decepciones varias, más de uno contempla el informativo con la misma expresión que quien descubre un cargo sospechoso en la cuenta bancaria.
Ante semejante panorama, el presentador de Cara al Show decide asumir una misión casi imposible en el arranque del programa de laSexta: insuflar algo de optimismo a quienes llevan meses acumulando disgustos políticos. Porque si algo caracteriza al showman es que no está dispuesto a dejar que el desánimo gane, ni siquiera cuando la actualidad parece empeñada en ponerlo difícil. "Últimamente todo son sustos".
Tanto las investigaciones judiciales que salpican a figuras vinculadas a la izquierda como las eternas disputas entre formaciones que comparten espacio ideológico pero parecen incapaces de compartir una misma hoja de ruta, han contribuido a enfriar los ánimos del electorado progresista, sin duda. Tampoco deja escapar de su análisis la creciente corriente de opinión que defiende que la mejor forma de frenar a la extrema derecha sería recuperar el viejo esquema bipartidista surgido tras la Transición.
Una teoría que, ironiza Giró, requeriría previamente desalojar del tablero político a buena parte de las fuerzas situadas más a la izquierda y a los nacionalismos periféricos. Todo ello culminado con la correspondiente "defenestración y humillación pública de Pedro Sánchez y de todos sus camaradas".
Según recuerda el presentador, siempre hay quien está dispuesto a echar una mano cuando el objetivo consiste en combatir lo que Franco definía como "el principal problema de España": "la conspiración masónico-izquierdista de la clase política en contubernio con la subversión comunista en lo social". Porque, al final, concluye con sorna, "lo que se pretende es que todo cambie para que todo siga igual".
La animadora menos motivada de España
Tras este diagnóstico político-emocional, Giró pasa a la acción. "¡Compañeras, hay que colectivizar, debemos mantener el ánimo!", proclama. Para tan delicada tarea cuenta con una profesional de la animación ideológica: la animadora de izquierdas oficial, la de referencia, la veterana del gremio.
Sin embargo, la entrada en escena de Lole Ibárruri dista mucho de parecer triunfal. Aparece mascando chicle y confesando que está "un poco cansada". "¿Qué se le va a hacer? Hay que seguir animando y hacer lo que se pueda", comenta resignada.
"Son muchos años ya animando, y si no es una cosa es la otra. Si no es el cuñado es la prima; si no, la hermana", lamenta mientras agita los pompones con una energía claramente mejorable.
El plan de choque emocional de Marc Giró
Con su ayudante en modo supervivencia, Giró presenta su particular "paquete de medidas para recuperar la alegría de vivir".
La primera propuesta consiste en "abrazar tus contradicciones". "También puedes comer bollería industrial, que no pasa nada. Y recuerda también que pedir un Glovo no te hace esclavista". Incluso añade que dejar "una buena propina" al repartidor podría interpretarse como un "desagravio colonial". La idea entusiasma a Lole, que arranca a corear "¡De-sa-gravio co-lo-nial!" hasta que el presentador le pide que rebaje ligeramente la intensidad.
La segunda recomendación apunta directamente a las decepciones políticas. "Zapatero es 'establishment'", resume antes de lanzar una pregunta destinada a relativizar algunos disgustos. "Hablando de supuestas decepciones, ¿acaso tu prima Mari se ha hecho de izquierdas después de tragar con la Gürtel, la Púnica, la Kitchen, los protocolos de la vergüenza o la crisis de los cribados?" La respuesta llega sin dejar espacio a la duda: "¡No! Ella sigue erre que erre, vota que vota, conservadora como la que más". "Tú a lo tuyo, cariña. Zapatera, a tus zapatos", remata. Lole vuelve a entregarse a la causa gritando "¡Za-pa-tera, a tus za-patos!", aunque con tan mala fortuna que termina golpeando repetidamente a Giró con uno de los pompones.
La tercera medida pasa por abandonar el enfado permanente. "Tómate unas cañas, relájate. Tu hiperexigencia de izquierdas no te sienta bien a ti ni le sienta bien al país", aconseja. Eso sí, deja claro que refugiarse en la abstención tampoco le parece una alternativa razonable. "Es que nada te viene bien, chica, nada. Criticas al PSOE, a Podemos, a Más Madrid, a los Comuns, a los sindicatos, a Gabriel Rufián, a Irene Montero, a Yolanda Díaz y a mí por haberme ido a laSexta", protesta ya visiblemente agotado.
La lista continúa con quienes censuran a Bad Bunny por colaborar con Zara o señalan a Lamine Yamal por mostrar una bandera palestina y posicionarse contra el genocidio en Gaza. "Es que no te sirve ni el papa, que ha embestido contra el tecnofascismo, ni que Felipe VI haya pedido susurrantes disculpas a México por el destrozo colonial del imperio español", termina estallando. "A ver si crees que eres un ser de luz y, en el fondo, lo que te pasa es que eres una reaccionaria", acusa a quien pueda sentirse aludido al otro lado de la pantalla.
La frase provoca la inmediata reacción de Lole, que empieza a deletrear "gilipollas" mientras Giró intenta reconducir la situación sin demasiado éxito. "Pido perdón en nombre del grupo Planeta, laSexta y Atresmedia", zanja.
Para cerrar el segmento, el presentador plantea un ejercicio de imaginación política: una España gobernada por la ultraderecha. "Mírale el lado bueno, no todo tiene por qué ser malo. Si eso llega a pasar, Iker Jiménez podría descansar por fin y volver a desentrañar el misterio de las caras de Belmez". Y es que, "muerto el perro, se acabó la rabia", concluye mientras Lole interpreta con entusiasmo el papel de can enfurecido.