En Apatrullando

El grito de terror de Jalis de la Serna al entrar en el cuarto de baño de una persona con síndrome de Diógenes: "Es imposible contener la arcada"

Jalis de la Serna acompaña a los trabajadores de una empresa de limpiezas traumáticas a higienizar la vivienda de una persona con síndrome de Diógenes. Cuando creía que ya lo había visto todo, descubre lo que se esconde tras la puerta del cuarto de baño.

El grito de terror de Jalis de la Serna al entrar en el cuarto de baño de una persona con síndrome de Diógenes: "Es imposible contener la arcada"

Apatrullando da visibilidad en el primer programa de la nueva temporada a esos oficios esenciales pero invisibles, aquellos que solo llaman la atención cuando algo falla. El programa de laSexta se centra en trabajos extremos, ligados a la limpieza traumática, la muerte y el riesgo, que resultan imprescindibles para la sociedad aunque permanezcan en los márgenes y generen rechazo.

Uno de esos ejemplos es el de las empresas de limpieza de escenas extremas. Jonathan y su familia llevan años dedicándose a higienizar lugares marcados por suicidios, asesinatos o abandono. En esta ocasión, junto al periodista Jalis de la Serna, afrontan una misión especialmente dura: limpiar la vivienda de una persona con síndrome de Diógenes para devolverle unas condiciones mínimas de vida.

La situación del piso es insalubre y ha afectado gravemente a los vecinos, que conviven con malos olores, plagas y suciedad. Equipados con trajes de protección y medidas sanitarias extremas, los trabajadores se enfrentan a un entorno dantesco, lleno de basura y restos orgánicos, donde incluso es necesario usar máquinas de ozono para poder entrar sin poner en riesgo su salud.

Cuando creía que ya lo había visto todo, Jalis encuentra un cubo repleto de un líquido negro que no sabe identificar. "Son excrementos y orines", le indican. La situación no mejora cuando se adentra en el pasillo.

Al llegar al baño, no puede evitar proferir un grito de auténtico terror. "El cuarto de baño es una montaña de caca", resume. La bañera también está repleta de excrementos y orines. Jalis vuelve a tener arcadas. En esta ocasión, casi vomita.

Por si fuera poco, en otra estancia encuentra tres garrafas enormes llenas de pis. 200 litros, para ser exactos. "No tenía agua. Al no tener desagüe y estar todo atascado, tenía que orinar en algún lado", comenta Jonathan.

*Apatrullando: trabajos al límite, ya disponible en atresplayer.com

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