Entrevista en ARV

José María Olmo: "En 2017 ya se produjo un accidente a 92 kilómetros del de Adamuz y se concluyó que fue por fatiga en un carril"

'El Confidencial' ha revelado un informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios de 2019 en el que se concluía que la antigüedad de los carriles de la línea Madrid-Sevilla había influido en el descarrilamiento de un tren con 400 pasajeros dos años antes.

José María Olmo

José María Olmo ha hablado en Al Rojo Vivo sobre un informe que ha revelado este lunes 'El Confidencial' de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios de 2019 en el que se concluía que la antigüedad de los carriles de la línea Madrid-Sevilla había influido en el descarrilamiento de un tren con 400 pasajeros dos años antes.

"Cuando se analizó un accidente que se produjo a solo 92 kilómetros de distancia del punto de Adamuz en el que ocurrió el descarrilamiento del Iryo, los investigadores llegaron a la conclusión de que ese accidente, que se produjo en 2017, y cuyas conclusiones se conocieron en 2019, fue por fatiga en un carril de acero de un cambio de agujas instalado en la misma época en la que algunos elementos de la inauguración permanecían todavía en el punto de Adamuz", ha explicado el periodista de 'El Confidencial'.

En este sentido, Olmo ha señalado que ese informe "hablaba de múltiples factores, y uno de los elementos que citaba esa Comisión de Investigación y que recomendaba era que se estudiara qué ocurría con el material instalado en la propia inauguración de la línea, porque no había datos sobre el comportamiento que tenía el acero después de 25 años sometiéndose, obviamente, a la presión de soportar el paso continuo de trenes de Alta Velocidad", ha subrayado.

Así, Olmo ha destacado que "eso es algo que ocurre en 2017 y que se concluye en 2019", a lo que ha añadido que "lo que ahora sabemos es que en el entorno del accidente, incluso interactuando directamente con el accidente del pasado domingo, había también carriles de acero colocados en el momento del accidente de Ciudad Real de 2017".

"Hablamos de un evento que, en su día, por suerte, salió bien milagrosamente, porque, a pesar de la rotura de ese cambio de agujas, por la rotura por fatiga de una pieza del carril de acero, el tren se mantuvo en la plataforma durante más de tres kilómetros y medio y consiguió no descarrilar por completo y frenar", ha indicado entonces el periodista, subrayando que en ese momento "no hubo heridos, pese a que había más de 400 pasajeros a bordo".

De esta forma, José María Olmo ha insistido en que "ese accidente se produjo a solo 92 kilómetros del punto por el que circulaba el Iryo el pasado domingo". "La antigüedad de los carriles es uno de los elementos que mencionan como factor que intervino en esa rotura, en ese descarrilamiento", ha concluido.

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