"Cuando uno promete su cargo como presidente del Gobierno, sabe que puede enfrentarse a situaciones difíciles, y que tiene que optar por lo que, en última instancia, es mejor para su país, y seguramente no para mi partido, que ha pagado con creces mi gestión".

Aun así, asegura, "procuré que no se incluyera en esas medidas nada de lo que comprometía nuestro futuro y nuestros pilares del Estado del Bienestar".

LA 'HERENCIA RECIBIDA'

Sobre las declaraciones de Rubalcaba en el programa Espejo Público, de Antena 3, donde afirmó que "dejamos las cosas mal, y ahora están muchísimo peor", Zapatero está convencido de que Rubalcaba era "completamente objetivo", porque él mismo, como presidente del Gobierno en aquellos momentos, puede "asegurar que la situación era crítica". Además, el expresidente cree que "Rubalcaba tiene la última palabra sobre su futuro en el PSOE".

Para aprobar los ajustes de mayo de 2012, Rodríguez Zapatero buscó el apoyo de Mariano Rajoy, quien le negó respaldo parlamentario. "En ese momento no convoqué elecciones por una razón evidente: nos abriría una incertidumbre en un momento en el que teníamos riesgos claros de un bloqueo a nuestra financiación, fundamental para pagar las pensiones y el desempleo".