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David Vico reflexiona sobre la huelga de educación en Valencia: "Están manifestándose no solo por dignidad, sino por dar una mejor educación a nuestros hijos"
Los profesores de la Comunidad Valenciana han vuelto a salir a la calle en una nueva jornada de huelga para reclamar una mejora de sus condiciones laborales. Este es el día número 12. El filósofo David Vico lo analiza.

Los profesores valencianos siguen en la lucha, este viernes, 22 de mayo, se cumplen 12 días de huelga indefinida. Este jueves, dimitían en bloque 250 equipos directivos de colegios de la Comunitat Valenciana en apoyo a la huelga educativa: "¡Consellera dimisión!". Los docentes reclaman diferentes mejoras en sus condiciones como, por ejemplo, una subida salarial. También piden una reducción de ratios, menos burocracia y mejora de infraestructuras.
David Vico, filósofo y escritor, recuerda que la educación es junto con el gremio sanitario, uno de los sectores que más sufre el síndrome de burnout. "Parece que en este tema, como en otros tantos, si no te toca directamente, se dice que unos son buenos y otros son malos: que si tienen 70 días de vacaciones, que si trabajan muy poco... hasta que uno resulta que es padre tiene hijos y se da cuenta lo difícil que es convivir con uno, por lo que imaginémonos con clases de 25 30 niños completamente atascados, sin poder dar salida y suficiente educación a los niños", analiza Vico.
El filósofo va más allá y recuerda que los profesores no solo se están manifestando por ellos mismos. Esto es, "no solo se están manifestándose no solo por una cuestión de dignidad, sino por una cuestión de dar mejor educación a nuestros hijos". Y dar una mejor educación a nuestros hijos, añade contendente Vico, es "hacer una sociedad mejor y apostar por el futuro de la sociedad".
Y además, aunque veamos a los profesores con charanga y pandereta es realmente, explica el filósofo, "lo mejor que pueden hacer, porque aún así están educando a los niños que desde casa están viendo cómo sus profesores se están manifestando. Qué feo sería, por el contrario, si tuvieran que llegar a las calles a pegar pedradas o a incendiar contenedores para ser escuchados".