Descontrol
Vecinos en pie de guerra por el turismo en el Albaicín (Granada): "No es un barrio para vivir, es un escenario a explotar"
Los vecinos sufren el paso continuo de grupos de personas muy numerosos por sus calles. Además, muchos turistas han convertido las fachadas de sus casas en sus cuadernos, llenándolas de frases y dedicatorias.

El barrio del Albaicín, en Granada, está sufriendo una auténtica invasión de turistas que no respetan las casas de los vecinos. Por ejemplo, sufren las continuas pintadas de estos visitantes que deciden convertir las paredes de sus hogares en lienzos, sin pensar que es un barrio protegido ya que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.
Esto se ha popularizado debido a las redes sociales, donde muchos turistas no dudan en publicar vídeos y fotografías de sus firmas y dedicatorias en las paredes de las casas del barrio. Un vecino cuenta que la gente que hace esas pintadas "no piensa que detrás de estos muros hay gente viviendo". "Si ves una pared llena de grafitis y pintadas, minimizas tu impacto", añade.
"Es una moda que se está descontrolando", expone. Muchos vecinos, mientras esperan a que el ayuntamiento lo arregle, pintan sus fachadas de manera provisional. Eva, por ejemplo, tiene lo que ella llama un "kit de supervivencia pintora" en la entrada de su casa compuesto por pintura y rodillos, para eliminar las frases que aparecen en su fachada.
"Si me pudiera relajar, pintaría cada dos años", indica, "pero tengo que pintar esa fachada cada tres o cuatro meses". Para intentar evitar estos actos vandálicos han diseñado unos carteles, que ponen en diferentes lugares, para advertir que es ilegal pintar en las paredes y que, además, puede suponer una multa de 3.000 euros.
"Se tiene que cuidar porque es Patrimonio de la Humanidad"
Otra vecina señala el turismo masivo que llega, de manera continua a este barrio, cuyo tamaño es reducido. "Se tiene que cuidar porque es Patrimonio de la Humanidad", explica, "pero no hay miramientos, aquí vale la pasta".
"Esto no es un barrio para vivir, es un escenario a explotar y ya no cabe más nadie", se lamenta. La vecina ha llegado a ser agarrada para evitar que ella pase y así vayan los grupos de turistas al completo juntos. Además, estos turistas, como señala, no aportan ningún tipo de beneficio al barrio ya que no gastan en sus establecimientos. "Los albaicineros estorbamos", sentencia.
"Varios turistas me han llegado a decir que me vaya del barrio", expone otra vecina, "que soy del cromañón, que no voy con los tiempos modernos". La mujer cuenta que se hacen miles de fotos y se marchan "porque han recogido algo".