Embalados y con ganas de quitarse a los mozos de encima, a un corredor le han golpeado de lleno con el pitón rozándole la nuca, ha caído de bruces y le han pasado por encima. A toda velocidad y con la nobleza como bandera han continuado su estampida, el siguiente obstáculo era un joven, que de otro cabezazo se lo han quitado de en medio, con los cuernos rodeándole la espalda.

Los de Victoriano del Rio han perdonado y volado sobre el asfalto pero aun así han dejado lucirse a los mozos en estafeta con buenas carreras. Su velocidad ha dejado grandes montoneras, huidas a gatas, originales entradas al ruedo y hasta dolorosos cabezazos.

Ya casi en el callejón ha ocurrido la última embestida con caída casi de coreografía, pero para golpe el tortazo de un mozo a otro. Desconocemos los motivos pero este mozo espera a su víctima con la mano abierta para propinarle un tortazo en la cara y con este placaje fin a las ganas de venganza.