Siguen en 'shock'
Los supervivientes del accidente de Toledo intentan asimilar lo ocurrido: "Fue un renacer"
Los detalles Las víctimas del accidente de tren en Urda, Toledo, relatan cómo comienzan a tomar consciencia de la gravedad de lo ocurrido. "Le podría haber pasado a cualquiera", destacan.

Resumen IA supervisado
Los supervivientes del accidente de tren en Urda, Toledo, están en estado de 'shock' tras el incidente, reconociendo que han vuelto a nacer. El médico Juan Manuel Parra, quien viajaba en el vagón uno del AVE, describió la experiencia como una escena de guerra. A pesar de su formación, admite que es duro no haber podido ayudar a todos. Jorge Guales, pasajero del Iryo, se siente afortunado de estar vivo, aunque sufre dolor de cuello y lucha por olvidar las imágenes del accidente. Tangui Biiner, quien viajaba con su padre, también describe la experiencia como traumática. Las víctimas siguen asimilando lo ocurrido.
* Resumen supervisado por periodistas.
Los supervivientes del accidente de tren en Urda, Toledo, continúan en 'shock' tras lo vivido, reconociendo que cada vez son más conscientes de que volvieron a nacer.
Haberse encontrado con situaciones muy críticas en Urgencias no es comparable, dice el médico Juan Manuel Parra, a lo que ayer vivió cuando viajaba en el vagón uno del AVE que chocó con un tren Iryo.
"Mi labor fue la de estar allí y poder auxiliar, como me han enseñado", ha confesado entre lágrimas. Él hizo todo lo que pudo para salvar vidas. "La pena es la gente que no has podido ayudar, eso es verdad que se hace duro", ha reconocido.
Aunque ha vuelto a nacer, nos cuenta que sigue con el corazón encogido por ser testigo de una escena como de guerra. "Es verdad que nos han preparado para esto, pero es duro", ha confesado.
Día y medio después del accidente, Jorge Guales, se muestra feliz de estar vivo. Él viajaba en el Iryo y ahora tiene un fuerte dolor de cuello. "Yo iba sentado y no sufrí tanto. Habá gente que estaba de pie y se fueron hacia delante", ha explicado, reconociendo que ha conseguido dormir gracias a los calmantes.
Lo peor, le dicen los psicólogos, es lo que va a tardar en borrar estas imágenes de su cabeza. "Fue un renacer, le podría haber pasado a cualquiera", ha reconocido.
Tangui Biiner, que viajaba con su padre en el Iryo, también sigue intentando asimilar lo que les pasó. "Fue totalmente traumático", ha admitido. A padre e hijo les costó reencontrarse después del impacto y, mientras se buscaban, iban ayudando.
Hoy, todas las víctimas de este trágico accidente, son más conscientes de lo de ayer y siguen completamente en 'shock'.