Desaparecida varias horas

Hallan la estatua de Curro tirada y rota en una fuente cercana al Puente de la Barqueta

Los detalles La mascota de la expo de Sevilla, uno de los símbolos más conocidos de España, ha aparecido rota en una fuente cercana al lugar donde estaba colocada en la Puerta de La Cartuja.

Así hallaron la estatua de Curro

Por fin se ha encontrado a Curro. La mascota de la expo de Sevilla ha estado desaparecida durante horas. A Curro se le ha encontrado vandalizado: tirado y roto en una fuente cercana al lugar donde estaba colocado en la Puerta de La Cartuja. Este pájaro loco fue la estrella de esa exposición universal que nos colocó en el mundo y uno de los símbolos más conocidos de España.

Pocas creaciones nacen con tanto cariño como este original pájaro, que su autor, el checo Edelman, dedicó a uno de sus amores, un viejo Chihuaha llamado Francis, por el que sentía auténtica veneración. Un bicho raro, con patas de elefante y pico multicolor, que fue el elegido como mascota de la Expo 92 de Sevilla para revolotear el mundo entero.

Un pájaro suave, idealista y lleno de vitalidad, como lo describía su creador, que resultaba demasiado innovador para la España de los 90. Curro quería visitar los cinco continentes, moverse con libertad y saltarse todos los protocolos para llegar al corazón de mayores y pequeños. Lo mismo se ponía serio que saltaba y bailaba delante de ministros y presidentes del gobierno.

Curro se convirtió en un icono de la cultura pop, aunque sus inicios fueron accidentados. De adolescente, se llevó algún que otro susto, que pudo costarle bien caro. Polifacético hasta la médula, si es que la tenía, no dejó un solo rincón de la Expo por recorrer; ni una sola aventura por vivir y disfrutar como como el que más.

Y en eso tuvieron mucho que ver ellos. Lucía, Candela y Ángel, eran los curros y curras que se colocaban a diario el disfraz de esta entrañable mascota y no se cansaban de hacer piruetas. "Fue un honor", aseguran.

Especie protegida, única en esta isla, Curro nunca temió medirse con la competencia porque se sabía muy querido. Pasada la treintena, este pájaro loco sigue muy vivo en nuestros corazones. Símbolo para toda una generación, su eterna sonrisa fue de lo más fotografiado en esa Expo de Sevilla que descubrió al mundo la nobleza de un ser que hoy sigue robándonos el corazón.

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