La primera reacción fue de incredulidad. La segunda, echarse a llorar. "Tenía un montón de náuseas, no me lo creía. Surrealista, no entendía nada, me estaban gritando las tres a la vez...", explica Elena Cañizares, ahora mismo la joven más famosa de España, en una entrevista a laSexta.

La joven estudiante de Enfermería en Ciudad Real se ha convertido en el nombre más comentado del país, después de que publicase una conversación con sus compañeras de piso en la que pretendían, según denuncia, echarla de casa tras haber dado positivo en COVID-19 una prueba rutinaria antes de empezar sus prácticas universitarias.

"Egoísta", "que te cuiden tus padres", "te quieres adueñar del piso" son algunas de las lindezas que, según ella, 'Rocío Piso', 'Ángela Compareña' o 'Lucía Compareña' dedicaron a la protagonista de esta historia cuando les confirmó que se había infectado de coronavirus, aunque ella es asintomática.

La joven cuenta que, durante los dos meses de convivencia -llevaban viviendo desde el arranque del curso-, la relación era buena y que ellas solían irse a sus pueblos los fines de semana. "Al principio pensaban que era broma y que me lo estaba inventando. Al principio había mucha paranoia: corre, ve a cerrar la puerta de mi habitación con un trapo, abre todas las ventanas", explica.

"Cuando ya me había salido del grupo y seguía hablando con mi otra compañera, yo le dije que le estaba pasando todo a otros amigos y que ellos entendían mi punto de vista. Ella me dijo: 'pues mis amigas piensan como yo'. Y yo dije: 'Pues vamos a someterlo a votación popular'. Vamos a ver qué dice la gente que es objetivo a este conflicto y lo subí a Twitter", explica Cañizares.

Problemas legales

"Pedí un poco de ayuda por Twitter ya que estaba teniendo tanto auge", dice la estudiante de Enfermería, abrumada por la repercusión de su hilo. "Me ha hablado muchísima gente que es abogada y hay opiniones muy dispares: gente que dice que no llegaría a nada esa denuncia, gente que dice que eso se puede interpretar como que estoy dañando su honor... Yo puedo difundir una conversación en la que estoy metida siempre y cuando no se damnifique el honor de otra persona, entonces ya sería para pelearlo", asegura, poco antes de eliminar el hilo viral ante el acoso que personas conocidas y con los mismos nombres que sus compañeras de piso han sufrido dada la repercusión.

"Una de las razones por las que lo subí es para denunciar la situación en el mundo sanitario. Sobre todo, la criminalización del COVID-19. Hay enfermeras a las que se les niega alquilar pisos o se les pretende echar porque están en contacto con personas con COVID o a personas como yo que tenemos el COVID y nos criminalizan como si hubiésemos matado a alguien o quisiéramos hacerlo", proclama.

Ahora mismo se encuentra en su piso compartido, sola, con el pestillo echado: "No creo que se atrevan a ver si les voy a toser en la cara o algo, explica con humor y con comida "para ocho meses", que sus padres le han traído, ajenos al revuelo que el caso de su hija ha provocado en las redes.