Cada jeringa, 2.000 euros
Grasa de cadáver como relleno: la nueva técnica entre los famosos para paliar los efectos del Ozempic
Los detalles Aprovechando la falta de regulación en EEUU sobre el uso de tejidos humanos no destinados a trasplantes, las farmacéuticas han visto llegar el nuevo bótox para quienes buscan cumplir con los estándares de belleza.

Resumen IA supervisado
La última tendencia entre los usuarios de Ozempic es el uso de grasa extraída de cadáveres donados a la ciencia para combatir la flacidez y hundimiento del rostro. Este relleno, conocido como "relleno zombi", se utiliza para aumentar senos, glúteos, pectorales y el rostro, sin necesidad de anestesia. Su popularidad ha crecido entre los famosos que buscan cumplir con los estándares de belleza. Las farmacéuticas han identificado un nicho emergente en este producto, similar al bótox, aprovechando la falta de regulación en EE.UU. sobre el uso de tejidos humanos no destinados a trasplantes. La cuestión ética sobre el consentimiento del donante es ahora un tema de debate.
* Resumen supervisado por periodistas.
Es la grasa de un muerto. Así de simple. Así de concreta es la definición de esas jeringas de color amarilla y grumosa que se extrae de cadáveres donados a la ciencia. Es la última moda entre los usuarios de Ozempic para, debido a su rápido efecto adelgazante, paliar cosas como la flacidez en músculos, cara e incluso el hundimiento del rostro.
Para eso se usa. Para rellenar senos, glúteos, pectorales e incluso la propia cara. Su inyección, sin necesidad de anestesia, se ha puesto muy de moda entre los famosos que siguen buscando cumplir con los estándares de belleza.
Tal es su procedencia que en redes sociales se le conoce como relleno zombi, en un proceso técnico que elimina su carga de ADN para que el cuerpo no lo rechace.
Las farmacéuticas han visto el negocio. Han visto un nicho emergente en un producto que pueden usar como el nuevo bótox. Y es que el cóctel perfecto para todo se da gracias a la falta de regulación en EEUU sobre el uso de tejidos humanos no destinados a trasplantes.
La duda y la pregunta ahora son más que claras. Porque habría que cuestionarse si el donante de esta grasa habría dado su consentimiento si supiera que se iba a usar y que iba a acabar en los glúteos de una famosa.