Las imágenes captadas por diferentes cámaras de seguridad han permitido reconstruir los últimos pasos del parricida de Barcelona, que asesinó en un hotel a su hijo de dos años y que ha sido encontrado ahorcado 22 días después del crimen. Aunque no lo había planificado, sus actos tenían una intención muy clara: hacer el mayor daño posible a su mujer, de la que se estaba separando

Ese daño empezó en el mismo en el que se habían casado años antes, el Concordia de Barcelona. Allí, Martín Ezequiel, el parricida de 44 años, pasó la tarde del 24 de agosto con su hijo en la piscina. Varios fueron los testigos que los vieron juntos.

Desde allí envió mensajes amenazantes a la madre, el último, el más demoledor: "En el hotel te dejo lo que te mereces". Poco después se confirmó lo peor al encontrar el cuerpo sin vida del pequeño Leo, de solo dos años, debajo de la cama.

Arranca entonces la huida de Martín, que fue grabado por las cámaras de seguridad del hotel, primero asegurándose de que no hay nadie; luego, escapando por la parte trasera del hotel.

Los Mossos d'Esaquadra difundieron por primera vez su fotografía en busca de la colaboración ciudadana. Aunque cada vez iba cobrando más fuerza la hipótesis de que no estaba con vida, porque apareció su pasaporte, no hizo movimientos con sus tarjetas y no contactó con su familia.

Las cámaras le delataron cuando le captaron llegando en taxi al aeropuerto del Prat. En las imágenes se ve cómo se aleja andando de la zona y en ese perímetro se centra el operativo, a pie e incluso con drones, porque es una zona boscosa y de difícil acceso.

Es ahí, donde tras varias semanas de búsqueda, este miércoles por la tarde la unidad subacuática encontró su cuerpo, ahorcado, colgado de un árbol. A pesar del mal estado del cadáver pudieron identificarle, por su ropa y porque llevaba encima su DNI y fotos del pequeño Leo, al que presuntamente mató 22 días antes de que los Mossos hayan encontrado su cuerpo.