Noja, Sanxenxo...
El efecto colateral del fin del verano: los pueblos que se quedan casi vacíos después de las vacaciones
Los detalles Algunas localidades de las costas españolas superan los 100.000 habitantes en el periodo vacacional, pero su población se reduce en algunos casos por debajo de los 10.000 con la llegada de septiembre, como el caso de Noja en Cantabria.

Resumen IA supervisado
Cada verano, Noja en Cantabria se convierte en un destino popular para turistas, muchos de los cuales poseen segundas residencias allí. La población habitual de 2.000 personas se incrementa a 100.000 durante la temporada alta. Sin embargo, al finalizar agosto, el cambio es evidente, con más espacios de aparcamiento disponibles. Este fenómeno se repite en localidades como Bastiagueiro y Sanxenxo, donde la población se multiplica significativamente, alcanzando hasta 120.000 personas. Los ayuntamientos deben adaptar sus servicios, multiplicándolos para atender la demanda. Este patrón se observa en otros destinos turísticos de España, como Lloret del Mar y Peñíscola, donde la tranquilidad regresa tras el verano.
* Resumen supervisado por periodistas.
Los turistas llegan todos los veranos en masa a Noja, en Cantabria. Los mismos que este domingo, último de agosto, la abandonan tras el fin de las vacaciones.
La mayoría están allí porque tienen una segunda residencia. En el caso de la localidad cántabra, viven 2.000 personas de manera habitual. En verano, esa cifra llega a los 100.000.
Pero es llegar este fin de semana y ya se empieza a notar el cambio. "Hay más aparcamiento que eso lo notas rápido", comenta un hombre.
Porque ese problema lo hemos visto mucho estos meses, como en la localidad de Bastiagueiro, en A Coruña, donde han tenido que dejar los coches en los arcenes de las carreteras.
Otro municipio donde notan mucho este cambio poblacional es en Sanxenxo, en Pontevedra. "Normalmente somos 18.000 y en temporada alta se multiplica por cinco, llegamos a 120.000", comenta Juan Deza, concejal de turismo y playas de la localidad.
Un aumento de personas que obliga al ayuntamiento a tomar medidas: "Multiplicar los servicios también por cinco: playas, socorristas, recogida de basuras...".
Porque este cambio lo notan sobre todo en los comercios y restaurantes locales que viven prácticamente de esta temporada.
Es una situación que se repite en muchos sitios de España. Lugares como Lloret del Mar, Peñíscola o incluso Alcudia las cifras descienden de forma abismal cuando termina agosto.
Aunque para algunos, este vacío es un alivio: "Es un remanso de paz, un paraíso". Uno del que algunos se despiden hasta el año que viene.