Dulces típicos de esta época del año

Dime a dónde vas en Semana Santa y te diré qué dulce tendrás que probar (además de la torrija)

Podríamos hablar de decenas, quizás cientos de diferentes dulces típicos de Semana Santa en España, más allá de las torrijas. Así que en laSexta hemos elaborado este mapa para que sepas qué postre tomar en función de tu destino estas vacaciones.

Flores fritasFlores fritasImagen de Tamorlan en Wikipedia, licencia: CC BY 3.0

Cuando pensamos en Semana Santa, inmediatamente se nos viene a la cabeza un buen plato de torrijas. Pero lo cierto es que existen muchas otras recetas en esta época del año para degustar, con un puntito dulce, estas vacaciones. Eso sí, todo depende del lugar en el que esté cada uno. Porque sí, en cada lugar de España tienen (en la mayor parte de los casos) sus propios dulces típicos de Semana Santa.

Los más frecuentes, en términos generales, son los huevos de Pascua, las monas de Pascua, las flores fritas, las roscas, roscones y bollos de Pascua y los diferentes tipos de rosquillas. También están los pestiños, un tipo de dulce hecho con masa frita aromatizada con anís y bañada en azúcar o miel, o los buñuelos, normalmente rellenos. Pero más allá de estos, existen muchos tipos de dulces típicos de Semana Santa que sólo se pueden (o suelen) encontrar en algún lugar específico.

En Zamora, por ejemplo, la Semana Santa es tiempo de aceitada zamorana, una especie de torta de aceite con una textura tierna y un sabor ligeramente dulce, mientras que en La Rioja tienen sus fardelejos, una especie de empanadilla de hojaldre rellena de pasta de almendra, azúcar y huevo, frita y con azúcar espolvoreado.

En la Comunidad Valenciana es habitual comer panquemao, que es un bollo con aroma a cítricos, aunque en Morella (Castellón) tienen su propio dulce de Cuaresma, los flaóns, un dulce de origen árabe aromatizado con aguardiente y relleno de requesón. Mientras, en Extremadura los típicos son los repápalos dulces (o sapillos), una receta dulce de aprovechamiento hecha con pan duro.

En Madrid, además de los típicos bartolillos —también típicos en San Isidro— están unas pequeñas delicias de bizcocho rellenas de crema y cubiertas de almendra, los pasioncillos, típicos de Morata de Tajuña; pero también están los penitentes de Alcalá de Henares, unos barquillos que parecen los capirotes de los penitentes, rellenos de crema de chocolate, praliné y trozos de chocolate. Penitente es también el pastel típico de Semana Santa de Valladolid desde hace algo más de una década, un dulce a base de chantilly, crema pastelera, nata montada y azúcar fondant.

Hace no mucho, en Álava también crearon un postre nuevo para la Semana Santa, como alternativa a la torrija, que es el conocido como cirio gasteiztarra, un pastel de crema, con merengue y bizcocho de soletilla quemado, que representa una vela, todo con una cobertura de chocolate blanco. En Teruel, tienen los nazarenos, unos pasteles de pasta choux con relleno de chantilly, chocolate y blanco, cubierto con azúcar moreno.

Y entre penitencia y otros términos del vocabulario santo se cuelan algunos dulces con nombres... que poco tienen que ver con la Semana Santa, cuando menos. En Murcia, por ejemplo, están los coloridos chochos de Lorca, un dulce de avellana glaseado con azúcar caliente, o los picardías, también de territorio murciano, similares a los chochos.

Y algo diferente es el manjar blanco (menjar blanc, en catalán) nacido en Tarragona, una crema dulce que se prepara desde la época medieval a base de leche o crema y azúcar, espesado con harina de arroz o maíz y aromatizado con almendra. Para comer crespells de Semana Santa habrá que ir a Mallorca: son unas rústicas gallegas hechas del excedente de la masa para hacer rubiols, otro de los dulces típicos de esta época del año. En realidad, hay tantos dulces típicos de Semana Santa en cada zona que sería larguísimo hablar de todos...

Los dulces de la Semana Santa andaluza

Aunque las alpisteras nacieron en Sanlúcar de Barrameda, ya son todo un referente en la Semana Santa de Cádiz y son, como la mayor parte de los dulces típicos de esta época del año, unas pastas crujientes glaseadas con azúcar. Pero no son el único de la provincia: también en las pastelerías gaditanas puedes encontrar —entre muchos otros— los famosos gañotes de Ubrique, unos tirabuzones fritos aromatizados, como era de esperar, con miel o azúcar.

En Córdoba, además de los pestiños (y, por supuesto, las torrijas), también podemos encontrar los gajorros —similares a los gañotes de Ubrique— o los cuajaos, unos postres hechos con almendra sobre un molde de corteza de pan con puntos de canela, ralladura de limón y azúcar. Otro de los dulces fritos de la Cuaresma en Córdoba son los palillos de leche, especialmente en Priego de Córdoba, mismo lugar donde destaca también el hornazo dulce, que también es habitual en otros puntos de España en esta época del año.

Por su parte, en Huelva son típicos los papaviejos, unos dulces hechos de masa de patata fritos y rebozados en azúcar y canela, mientras que en Coria del Río (Sevilla) tienen las orejitas de abad, pequeños dulces crujientes con ralladura de limón y canela.

Los borrachuelos se suman a los recetarios granadinos en Semana Santa, cuando también se disfruta con fuerza un plato algo más diferente: el de huevos moles. Se trata de un postre a base de claras montadas a punto de nieve, servidas flotando sobre una especie de natillas. Además de otros dulces fritos, también destacan en Málaga los huesitos de santo, un dulce de mazapán relleno que también es típico del Día de Todos los Santos.

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