200.000 dólares por familia
Condenan a un hospital en Brasil a indemnizar a dos familias por intercambiar por error a sus bebés al nacer
Los detalles Uno de los padres se dio cuenta al pedir una prueba de paternidad tres años después del nacimiento de los bebés. Ahora, los pequeños alternan su vida entre ambas familias.

Resumen IA supervisado
En 2021, dos familias brasileñas descubrieron que sus hijos fueron intercambiados al nacer en el hospital. Ismara Cristina Mendanha y Yasmin Késsia da Silva dieron a luz con 14 minutos de diferencia, pero no fue hasta tres años después, tras una prueba de paternidad, que descubrieron la verdad. El hospital sugirió mantener el secreto, pero las familias, que habían entablado amistad, demandaron y obtuvieron 200.000 dólares cada una. Ahora, gestionan una custodia compartida para que los niños mantengan vínculos con ambos progenitores. "Queremos mostrarles que tienen dos padres y dos madres", afirma Cláudio Alves.
* Resumen supervisado por periodistas.
La historia parece sacada del argumento de una película, pero ocurrió de verdad. Dos familias de Brasil han descubierto que les intercambiaron a sus hijos por accidente en el hospital al nacer.
Todo ocurrió en el año 2021, cuando dos madres dieron a luz con apenas 14 minutos de diferencia. "Para mí fue todo normal. Entré en la habitación, me administraron anestesia, comenzó el parto y desperté en el dormitorio. Justo después, me trajeron al bebé", recuerda una de ellas, Ismara Cristina Mendanha.
Tres años después, tras una separación, uno de los padres pide una prueba de paternidad. El laboratorio destapa que el niño no es de ninguno de los dos. "Él me dijo que su sangre no es compatible con la nuestra. Me volví loca. Yo no sabía qué hacer, solo quería gritar", explica Yasmin Késsia da Silva.
Al pedir explicaciones en el hospital, el centro les sugirió callar y llevarse al menor en secreto. Las parejas, que desde el parto habían entablado una relación de amistad entre ellas, localizaron el cruce y demandaron al hospital, que ya ha sido condenado con 200.000 dólares por familia.
El daño psicológico es irreparable. "Uno está ahí, cuidando a un niño durante tres años, dándole todo su amor, todo su cariño, todo su vínculo, y de repente ya no es tu hijo...", lamenta Ismara Cristina Mendanha.
Desde entonces, las familias han reorganizado la convivencia en custodia compartida. Una situación que, dicen, están intentando gestionar para que los menores mantengan el vínculo con ambos progenitores.
"Queremos mostrarles que tienen dos padres y dos madres, que están ganando otra familia", señala Cláudio Alves, padre de uno de los bebés.
Ahora, los pequeños alternan su vida entre ambas familias, que intentan adaptarse a una realidad que ha cambiado por completo sus vidas.