La ex secretaria de Estado de norteamericana y antigua candidata demócrata a la Casa Blanca Hillary Clinton ha descartado este lunes que las enfermedades mentales y los videjuegos sean las causas de los tiroteos perpetrados en los estados norteamericanos de Ohio y Texas que dejaron 31 muertos este fin de semana.

"Las personas sufren enfermedades mentales en todos los demás países de la Tierra. La gente juega a videojuegos en prácticamente todos los países del mundo. La diferencia son las armas", ha afirmado a través de su cuenta en la red social Twitter.

 

Por su parte, el expresidente demócrata Bill Clinton ha instado a restablecer la "prohibición de armas de asalto" de 1994, subrayando que tras su aprobación "hubo una gran caída en las muertes por tiroteos masivos" y que cuando caducó "se elevaron de nuevo". "Debemos actuar ahora", ha añadido.

 

Estas declaraciones llegan después de que Donald Trump argumentara la necesidad de "reformar las leyes sobre salud mental para identificar mejor a personas que puedan cometer actos de violencia y garantizar que no sólo reciben atención, sino que en caso necesario están confinadas".

"Las enfermedades mentales y el odio presionan el gatillo, no el arma", ha dicho, antes de recalcar que "hay que garantizar que aquellos considerados como un gran riesgo para la seguridad pública no tienen acceso a armas de fuego". "Republicanos y demócratas han demostrado que pueden unirse para actuar de forma bipartidista y hacer frente a esta plaga", ha recalcado.

Trump también ha abogado por buscar "soluciones realmente bipartidistas que hagan Estados Unidos más seguro" y ha reclamado "poner fin a la glorificación de la violencia en la sociedad". "Esto incluye los videojuegos violentos y sangrientos que ahora son habituales. Es muy fácil a día de hoy para jóvenes en problemas rodearse de una cultura que celebra la violencia", ha lamentado.

El primero de los tiroteos tuvo lugar el sábado, cuando un joven de 21 años identificado como Patrick Crusius presuntamente abrió fuego de forma indiscriminada en un centro comercial de El Paso y asesinó a 20 personas. Las autoridades sospechan que actuó motivado por motivos raciales y tratan el caso como terrorismo.

Unas 13 horas después, otro joven armado, Connor Betts, de 24 años, mató a nueve personas en el centro de Dayton, en Ohio, antes de ser abatido por las fuerzas de seguridad. La Policía ha evitado especular con los motivos de Betts, aunque ha reconocido que tenía un pasado conflictivo y había amenazado a compañeros de instituto.