El doctor Kenneth Remy, médico en Missouri, se han convertido en uno de los protagonistas de la pandemia de coronavirus en todo el mundo. La razón es que ha encontrado una forma sorprendente de concienciar a la población para que use la mascarilla y respete las medidas de seguridad e higiene con el fin de evitar que haya más contagios por COVID-19.

El cómo lo ha hecho es lo que ha provocado que su nombre y su vídeo estén difundiéndose como la pólvora por todo el planeta a través de Internet. Kenneth ha realizado un vídeo en el que intenta simular qué es lo que vería un paciente infectado por el coronavirus antes de morir. "No quiero ser la última persona que vea el miedo en tus ojos", ha expuesto el médico en Twitter junto al vídeo.

 

En las imágenes en cuestión, se puede escuchar a Kenneth decir lo siguiente: "Esto es lo que ves cuando respiras 40 veces por minuto y tienes un nivel de oxígeno muy por debajo de 80. Así es como se verá. Espero que los últimos momentos de tu vida no sean así, porque esto es lo que verás al final de tu vida si no empiezas a usar mascarillas cuando estás en público, cuando no realizas el distanciamiento social, o cuando no te lavas las manos con frecuencia. Te lo aseguro: esto es lo que verán tu madre, tu padre o tus hijos al final de su vida cuando contraigan la enfermedad de Covid".

Así se expresa Kenneth mientras hace movimientos con la cámara justo delante, muy cerca de él, para simular el suceso en cuestión. Una idea que le ha valido miles de retuits y de likes en redes sociales, pero, sobre todo, el reconocimiento de muchos usuarios que han visto en este vídeo un intento desesperado por ayudar a que la pandemia no siga expandiéndose a un ritmo tan vertiginoso.

"Usar una máscara no es tan incómodo como tener un trozo de plástico en las vías respiratorias", explicó el médico a la cadena 'BBC', donde concedió una entrevista tras hacerse viral y ha explicado de dónde nació la idea: "Tuve que atender a un paciente que intubamos. Me pidió si podía decirle a sus familiares que les quería, porque me dijo: 'No creo que vaya a vivir'. Y tenía razón. Pude ver cuánto le había afectado a una colega con la que trabajo. Entonces cogí un laringoscopio y un tubo endotraqueal y entré en una habitación y, de improviso, hice este vídeo", ha relatado.