El Senado pagó 740.000 euros en taxis a los senadores entre junio de 2016 y diciembre de 2018,casi toda la pasada legislatura, a través de las tarjetas que la Cámara pone a disposición de sus señorías para abonar este servicio en sus traslados en Madrid.

Cada tarjeta tiene un límite de gasto de 3.000 euros anuales y se le entrega a cada senador que la pida. En ese mismo periodo, sólo 14 de ellos renunciaron a este beneficio, todos senadores de Unidos Podemos incluido su entonces portavoz, Ramón Espinar.

Así figura en la información del Portal de Transparencia de la institución. Por años, el gasto en 2016 ascendió a 109.924,3 euros; el año siguiente, ya un ejercicio completo, los senadores gastaron 302.847,99 euros y en 2018, 325.034,1 euros.

La tarjeta sirve para abonar los traslados de sus señorías en la Comunidad de Madrid y tienen derecho a pedirla todos los senadores salvo los siete miembros de la Mesa, los portavoces de los grupos parlamentarios y dos portavoces adjuntos, uno del PP y otro del PSOE, que tienen derecho a usar un coche oficial.

Según la información facilitada por el Senado, los portavoces de Podemos, ERC, Junts y CC renunciaron, sin embargo, al chófer en la pasada legislatura, por lo que recuperaron el derecho a pedir la tarjeta-taxi.

Las cantidades gastadas en la pasada legislatura son parecidas a las de años anteriores, con una media de entre 78 y 115 euros mensuales por senador. En 2013, por ejemplo, los senadores pagaron 347.028 euros en taxis con sus tarjetas de la Cámara Alta.

Las cifras totales facilitadas por el Senado indican que sus señorías gastan la mitad de lo que podrían. Si cada tarjeta permite pagar hasta 3.000 euros al año y son unos 240 los senadores que la solicitaron en la pasada legislatura, el crédito a su disposición fue de 720.000 euros anuales que, sin embargo, no llegaron a gastar.

La información del Senado no es personal, no se detalla cuánto gasta cada parlamentario y uno de ellos, además, se ha negado a que se informe sobre él. La institución tiene obligación de abrir un plazo de alegaciones antes de dar los datos solicitados a través de Transparencia, puesto que es información que puede "afectar a derechos e intereses de terceros", y un senador manifestó su oposición a que se comunicara su nombre.

Se trata de un parlamentario que al arranque de la legislatura en 2016 decidió no solicitar la tarjeta-taxi, pero que unos meses después, en febrero de 2017, cambió de criterio y la pidió.

Los senadores de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea que renunciaron a este beneficio en la pasada legislatura fueron José Ramón Arrieta, Celia Cánovas, Pilar Garrido, Miren Gorrotxategi, Oscar Guardingo, Vicenta Jiménez, Pilar Lima, Ferrán Martínez, Angel Mesón, Isabel Mora, Conchi Palencia, Idoia Villanueva y el portavoz del grupo, el madrileño Ramón Espinar. La mayoría de ellos tampoco había pedido la tarjeta en los años anteriores (Podemos llegó al Senado en 2015).

A estos 13 senadores se suma Elvira García, que renunció a la tarjeta durante casi toda la legislatura hasta que la solicitó en noviembre de 2018. El año anterior, fue expulsada de Podemos por una polémica en torno a la vivienda social en la que vivía en Vitoria. García abandonó el partido pero no el escaño en el Senado, porque se integró en el Grupo Mixto.