El papa, en España
El papa León XIV pide al Congreso una respuesta coordinada frente al "drama migratorio": "La situación exige una respuesta que mire a las personas"
¿Qué ha dicho? El papa ha recordado que ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, ha insistido en que es necesaria una respuesta "coordinada, solidaria y eficaz".

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El papa León XIV ha solicitado al Congreso de los Diputados una respuesta coordinada ante el "drama migratorio", enfatizando la necesidad de abordar las causas que obligan a las personas a emigrar. Durante su histórica comparecencia, el pontífice destacó que la migración es una cuestión "moral y jurídica", más allá de una perspectiva demográfica o económica. Subrayó la importancia de ofrecer vías seguras y promover el derecho a permanecer en el propio país. Además, señaló la urgencia de prevenir el tráfico de personas mediante la cooperación internacional. León XIV apeló a la paz y al respeto mutuo en un mundo marcado por crisis espirituales y culturales.
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El papa León XIV ha pedido al Congreso de los Diputados una respuesta coordinada frente al "drama migratorio", señalando que su situación exige una respuesta "que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos".
De esta forma, ha recordado que numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias "muchas veces dramáticas", a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos. Una realidad que ha dejado claro que va más allá de cualquier lectura "puramente demográfica o económica", indicando que constituye una cuestión "moral y jurídica".
"Allí donde se discrimina a una persona por su origen nacional, étnico, religioso o linguístico; o por su condición económica o social, se vulnera el princpio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos", ha recalcado.
Así se ha pronunciado durante la primera comparecencia de un sumo pontífice en la historia del Congreso de los Diputados en la que ha sido su primera visita a España. El papa ha indicado que existe una doble exigencia de justicia social: "ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de ingeración; al mismo tiempo que se debe promover el derecho a permanecer en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz o seguridad".
De esta forma, ha recordado que en los últimos años, las rutas cada vez más peligrosas han evidenciado el altímos coste de esta realidad, "tantas veces escondida o ignorada".
"Muchas personas siguen siendo presas de traficantes y contrabandistas que se aprovechan de su desesperación. Es necesario fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y multilateral", ha destacado.
Un momento que ha aprovechado para recordar que ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, ha insistido en que es necesaria una respuesta "coordinada, solidaria y eficaz", capaz de garantizar "protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran".
"Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana", ha asegurado.
Un discurso en el que ha apelado a la paz, señalando que se presenta como la única aspiración política en un mundo que atraviesa una profunda crisis "espiritual y cultural", que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca.
Por tanto, ha reclamado una palabra pública que respete a quienes piensan distinto, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia.