"La gente está asustada"
"Un miedo que te cagas": Ceuta, una ciudad fantasma con comercios y supermercados cerrados tras la masiva llegada de migrantes
¿Qué está pasando? Tras la llegada de 60.000 personas en apenas horas, los ceutíes han optado por no abrir sus negocios ante posibles saqueos. No se puede comprar ni comida ni medicamentos y ni los transportes funcionan.

Resumen IA supervisado
En Ceuta, una ciudad de 80.000 habitantes, la llegada masiva de unos 60.000 migrantes en pocas horas ha generado un colapso total. Los residentes, por temor a saqueos y ante la falta de suministros, han cerrado sus negocios, supermercados y centros de salud, transformando la ciudad en un lugar desolado. Los migrantes claman por acceso a alimentos y bebidas, pero todo permanece cerrado. Además, el transporte está paralizado debido a las barreras policiales y humanas. La incertidumbre y el miedo se apoderan de los ceutíes, que esperan soluciones mientras la situación se torna cada vez más desesperante.
* Resumen supervisado por periodistas.
Unos 60.000 migrantes han llegado a Ceuta en apenas unas horas. A una ciudad que cuenta, en total, con unos 80.000 habitantes. Con unos ceutíes que han optado por cerrar todo. Que, por "miedo", han decidido no abrir sus negocios. Sus tiendas. Sus supermercados e, incluso, sus centros de salud. Es la situación. Es la realidad en un lugar que está totalmente colapsado.
Que se ha convertido en una ciudad fantasma, ante los cientos de migrantes que piden a gritos poder entrar los supermercados para comprar comida o bebida. Pero no, todo cerrado. Cerrado por el miedo a los saqueos y porque no tienen suministros suficientes.
No se puede comprar nada. Ni comida. Ni medicamentos. Ni tan siquiera una barra de pan. Los trabajadores, mientras, vigilan con angustia y medio los lugares en los que trabajan. Como una cafetería que, como el resto, tampoco ha abierto. "Tenemos un miedo que te cagas", dicen.
Los transportes tampoco están funcionando. Moverse el coche, imposible. Porque optar por tal cosa supone encontrarse barreras policiales y humanas. .
"La gente está asustada. La gente no sale a las calles", cuentan otros vecinos.
Algunos lanzan ropa seca a los menores que deambulan mientras crece la desesperación. Mientras aguardan noticias y soluciones con un miedo cada vez mayor ante lo que puede estar por venir.
"Necesitamos al Ejército en las calles. No están, estamos solos", dicen.