Memoria histórica

'Maks el carnicero', el nazi croata que se refugió en la España de Franco: el Gobierno señalará en su tumba en Valencia sus crímenes de guerra

Los detalles Vjekoslav Luburić dirigió el campo de concentración de Jasenovac (Croacia) donde murieron entre 77.000 y 100.000 personas.

'Maks el carnicero' en una imagen de archivo
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El Gobierno va a eliminar el escudo fascista que adorna la lápida de Vjekoslav Luburić, un nazi croata a quien incluso los generales nazis consideraban un carnicero. Su tumba está en Carcaixent (Valencia), lugar en el que Luburić se exilió con una identidad falsa cuando cayó el Tercer Reich. Como parte de las medidas de memoria histórica, también se van a instalar unos paneles informando de los crímenes de guerra que cometió.

Luburić tenía apodos como "el Hitler de los Balcanes", "el jefe del terror croata" o simplemente "Maks el carnicero". Fue uno de los dirigentes más temidos del régimen de Ustaša, el gobierno croata títere de la Alemania nazi. Supo escalar en el régimen fascista y para muchos generales nazis era un sádico. Incluso él se definía como un criminal de guerra "por la gracia de Dios".

Tras años de aprendizaje en Auschwitz, Luburić volvió a los Balcanes y dirigió su propio campo de concentración, el de Jasenovac. Es el más grande de Croacia y allí se han registrado entre 77.999 y 100.000 muertos.

A diferencia de las cámaras de gas industriales de los nazis, en este campo de concentración se asesinaba de manera manual y bajo la supervisión directa de Luburić. Para ello, utilizaban cuchillos, mazas y sierras diseñadas para degollar prisioneros en masa.

Con la caída del régimen de Hitler, se convirtió en un fantasma y encontró refugio en la España de Franco. Se escondió durante años en la localidad valenciana de Carcaixent y allí era conocido por todos como Don Vicente. Sin embargo, en 1969 el servicio secreto Yugoslavo le encontró y le asesinó.

'Maks el carnicero' murió lejos de la justicia internacional, pero su nombre quedó grabado en un lápida y en el recuerdo de muchas de sus víctimas. Ahora, el Gobierno hará que todos los que pasen por su tumba sepa los crímenes que cometió.

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