Fortuna oculta
Jordi Pujol llega a la Audiencia Nacional para que resuelva si lo exime por demencia
Los detalles El expresident catalán Jordi Pujol (95 años) ha llegado a la Audiencia Nacional, donde el forense determinará si está en condiciones de declarar. Si el tribunal le exime podrá abandonar la Audiencia sin responsabilidad penal alguna. Después comparecerán sus siete hijos como acusados.

Resumen IA supervisado
El expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, ha comparecido ante la Audiencia Nacional para determinar su capacidad de enfrentar el juicio por su fortuna oculta en Andorra. A sus 95 años, Pujol padece un deterioro cognitivo confirmado por forenses, lo que podría llevar al archivo de la causa por "demencia sobrevenida". Si el tribunal decide continuar, el juicio comenzará con su interrogatorio. La citación presencial ha generado críticas de partidos independentistas y del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, quien abogó por el "sentido común". Pujol está acusado de liderar una asociación ilícita para obtener comisiones ilegales.
* Resumen supervisado por periodistas.
El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol ha llegado poco después de las 9:00 horas a la Audiencia Nacional en un coche con las lunas tintadas. El expresidente catalán ha evitado así la imagen de su entrada en la Audiencia Nacional, donde decenas de periodistas se agolpaban para esperar su llegada. Jordi Pujol, que hasta ahora había seguido el juicio de forma telemática, viajó este domingo a Madrid en coche desde Barcelona, acompañado por una enfermera.
Está citado presencialmente ante el tribunal que lo juzga por la fortuna oculta en Andorra, que decidirá si está en condiciones de declarar y afrontar el proceso penal, una vez lo examine un médico forense.
El tribunal ha citado a Pujol, al que hasta ahora había permitido seguir el juicio de forma telemática, para que lo explore el forense de la Audiencia Nacional a las 9:30 horas en su sede de San Fernando de Henares (Madrid), antes de que se inicie el turno de declaraciones de los acusados, que empieza precisamente con su interrogatorio.
Tras el examen forense, el tribunal, que preside el magistrado Ricardo De Prada, resolverá si Jordi Pujol, de 95 años y aquejado de un deterioro cognitivo que el pasado mes de noviembre acreditaron los médicos forenses, está en condiciones de afrontar el juicio o, por el contrario, se debe archivar la causa contra él por "demencia sobrevenida".
En el caso de que la sala acuerde sacarlo del juicio, Pujol podrá abandonar la Audiencia Nacional, sin responsabilidad penal alguna, y dará comienzo la ronda de interrogatorios de los acusados, que previsiblemente se iniciará con la declaración de su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, quien según la Fiscalía gestionaba el cobro de comisiones ilegales de empresarios y el patrimonio familiar.
Si la sala acordara que el juicio contra el expresidente de la Generalitat debe seguir adelante, la sesión de esta mañana se iniciaría con su interrogatorio, en el que podría acogerse a su derecho a no declarar o a contestar solo a parte de las preguntas que se le planteen.
Polémica por la citación en Madrid
La decisión del tribunal de obligar a Pujol a desplazarse a la Audiencia Nacional para decidir si declara ha desatado una lluvia de críticas entre los partidos independentistas -tanto Junts como ERC lo han calificado de "escarnio"- y ha motivado una insólita intervención del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, para pedir "sentido común" a la Audiencia Nacional.
El presidente de la sala justificó su decisión ante los abogados en la sesión del pasado viernes, con el argumento de que su propósito no es "estigmatizar" al expresidente catalán, sino comprobar personalmente si está en condiciones de ser juzgado y evitar prejuicios que hagan "caer en el edadismo".
La defensa de Jordi Pujol, para quien la Fiscalía pide 9 años de cárcel al considerar corrupto el origen de los fondos que la familia tenía ocultos en Andorra, ya planteó que el tribunal lo exculpara el pasado mes de noviembre, al inicio del juicio, apenas días después de estar hospitalizado por una neumonía. Los médicos forenses que lo examinaron entonces por orden de la sala coincidieron en que su deterioro cognitivo -agravado por dos ictus- le impide defenderse, pero el tribunal decidió que siguiera adelante el juicio contra él, tras un breve interrogatorio por vía telemática en el que el expresident se puso a disposición de la sala y dijo ser consciente de los hechos por los que era juzgado.
Los magistrados decidieron que Pujol siguiera el juicio de forma telemática desde su domicilio y anunciaron que resolverían si estaba en condiciones de ser juzgado cuando llegara la ronda de interrogatorios de los acusados, que se inician hoy tras meses de declaraciones de testigos y pruebas periciales.
Jordi Pujol, que presidió la Generalitat ininterrumpidamente entre 1980 y 2003, está acusado de integrar una asociación ilícita junto a sus siete hijos y su esposa ya difunta para lucrarse con comisiones ilegales de empresarios afines a CDC a cambio de adjudicaciones y contratos públicos.
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