Los restos mortales de Queipo de Llano, de su mujer, y del auditor de guerra Francisco Bohórquez han salido de la basílica de La Macarena. Una exhumación que los familiares de las víctimas celebran con emoción.

Por fin, dicen las familias, se han acabado los honores para el general franquista en la Macarena en la que llevaba siete décadas enterrado. "Siento mucha emoción por las víctimas, porque se ha hecho justicia", confiesa Lourdes. Ella es nieta de una de las víctimas. A su abuelo se lo llevaron para matarlo a sangre fría. Esta noche no ha podido evitar acordarse de él con emoción.

"No voy a consentir que se me diga que pase página. No pude ir a la Macarena pero estuve toda la noche despierta", ha reconocido.

Para Ana, la exhumación llega tarde, y es que dice que a su padre, ya fallecido, le habría gustado verlo para resarcirse del asesinato de sus hermanos. "Esa es mi pena, siempre pienso en mi padre". Ahora, ha querido pasear por el barrio en el que uno de sus tíos fue asesinado. "Unos falangistas le tirotearon, como Queipo mandaba", ha explicado.

Durante sus primeros años, este general franquista sembró el terror también por radio. Un hecho que recordaba en 2019 Maricuela, superviviente de aquella época. "Queipo de Llano siempre amenazaba diciendo: '¡matad a esos rojos1'".

El General es una las figuras más sanguinarias del franquismo. Orquestó el genocidio conocido como la 'Desbandá', en la que hubo miles de acribillados en el 37 en la carretera de Málaga a Almería. Hoy. para esos muertos, dicen, se ha hecho justicia.

"Ya tocaba, es un día importante", ha reconocido José Luis Cabello. Un alivio que sana, en parte, la herida que tenían abierta. "La democracia ha echado a los asesinos, ya están fuera de la Macarena", ha celebrado Juan Morillo, familiar de otra de las víctimas.

Aunque el sabor, dicen algunos, es agridulce al recordar que muchos de los que lo reclamaban ya no están. "Mi padre y mi tía no han podido ver este día, que les habría producido una gran satisfacción", ha reconocido Miguel Guerrero, nieto de una víctima de Queipo de Llano.

Ahora, esperan que la historia no olvide su dolor.