La candidata de Vox, Rocío Monasterio, ha acudido al primer debate de las elecciones del 4M con el cartel que su partido ha puesto en la estación de Sol y en el que señala a los menores extranjeros no acompañados. Un cartel con un mensaje de odio frente al que se han posicionado el resto de formaciones. "En España parece que resulta delito de odio decir la verdad", se ha quejado Monasterio.

Pese a que los datos que aparecen en dicho cartel no son ciertos -los menores no acompañados ni reciben 4.700 euros al mes ni le quitan el dinero de las pensiones a los jubilados-, Monasterio ha seguido con el mismo mensaje, y ha instado a los espectadores a googlear en sus teléfonos móviles las palabras "menas, Batán", a los que culpa directamente de generar inseguridad en los barrios y de las okupaciones de viviendas.

"Las mujeres tienen miedo de salir a la calle porque se crucen con un grupo de menas", ha afirmado. También ha puesto el ejemplo de una señora mayor que le habría contado "llorando" lo que le ocurrió, supuestamente, en Ciudad Lineal: "Cuando salía al supermercado le habían okupado la casa. Tenía todos sus ahorros en esa vivienda y se la okuparon al ir al supermercado".

"Yo quiero saber y decir quién entra en mi casa, a quién abro mi puerta y qué reglas tienen que seguir", ha concluido la candidata del partido de extrema derecha. Estas declaraciones no han sentado nada bien al líder de Unidas Podemos, quien ha recordado a Monasterio que Vox "amenazó con deportar a un ciudadano español por ser negro y por ir en nuestra candidatura". "Lo que ustedes defienden no tiene cabida en la democracia", ha sentenciado Pablo Iglesias.

También se ha pronunciado el socialista Ángel Gabilondo, quien ha considerado que el cartel "no es de recibo porque no hay valores ni sensibilidad humana". Y por su parte, Isabel Díaz Ayuso, ha desmentido los datos aportados por Monasterio y ha indicado que "Mientras estén en Madrid, estamos obligados por ley a atenderlos y ayudarlos, por caridad".