Tirando de victimismo
El argumento de víctima de Ayuso: siete años de preguntas por escándalos y un verano "sin vacaciones"
Los detalles La presidenta insiste en que, diga lo que diga, las preguntas continúan: "Por más que explico y por más que digo da igual". Una situación que, según ella, se repite desde hace años: "Cuando dije lo de 'chao pescao' es porque ya lo he dicho 30 veces".

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Isabel Díaz Ayuso ha vivido un verano complicado, marcado por la presión mediática y las constantes preguntas sobre un ático de lujo. La presidenta de la Comunidad de Madrid se ha defendido afirmando ser víctima de esta situación, lamentando haber pasado el verano respondiendo a la prensa, lo que le impidió disfrutar de vacaciones. Ayuso insiste en que sus explicaciones no cesan las preguntas y critica a los medios por desguazar su vida personal. Asegura que asume sus gastos privados y desea una vida más sencilla. Desde la oposición, su actitud es vista como desquiciada, sugiriendo que debería dimitir.
* Resumen supervisado por periodistas.
Ha sido un verano complicado para Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de la Comunidad de Madrid lleva meses enfrentándose a preguntas sobre el conocido como ático de lujo y, según ella, también a una presión mediática que no le ha dado tregua. Su defensa, en muchas ocasiones, ha terminado girando alrededor de una misma idea: la víctima es ella.
"Todo el verano, todos los días respondiendo a la prensa", lamentaba Ayuso, después de meses de preguntas sobre el inmueble. "Me he quedado sin vacaciones", aseguraba, llegando a revelar a los periodistas que se ha pasado "el verano cargando cajas y contratando Netflix o en Amazon un cable".
La presidenta insiste en que, diga lo que diga, las preguntas continúan. "Diga lo que diga da igual", sostiene. Y añade: "Y por más que explico y por más que digo da igual". Una situación que, según ella, se repite desde hace años: "Cuando dije lo de 'chao pescao' es porque ya lo he dicho 30 veces". Ante las preguntas sobre las operaciones inmobiliarias, Ayuso ha defendido que "cada uno tiene su responsabilidad" y que la suya "no es gestionar inmuebles". Al mismo tiempo, ha preguntado: "¿Por qué no cuentan que he vendido 22 millones de euros en inmuebles?".
En una comparecencia ante los medios, la líder del Ejecutivo madrileño ha tachado de "memez" las preguntas por el inmueble del paseo General Martínez Campos, y ha asegurado que se trata de una excusa para atacarla. "Como ya no hay novio, ahora hay ático".
Una batería de explicaciones que no ha impedido que siga reclamando el fin de las preguntas. "Yo creo que ya está bien", llegó a decir, a lo que añade: "¿Por qué no intentáis creerme?". Y, sobre su supuesto interés por adquirir una vivienda, ha insistido: "Lo juro y lo puedo demostrar de 1.000 maneras que yo no quiero una vivienda".
Ayuso amplía su queja a toda su trayectoria política. "No habéis dejado de desguazar la vida personal de cada uno que se me ha acercado a mí", reprocha a los medios. "¿Por qué no le hacéis lo mismo al resto de presidentes autonómicos y al resto de los ministros?", pregunta.
"Llevo así siete años", resume. "Siete años de esfuerzos diarios" y de una vida que, según explica, tiene poco que ver con el anonimato. "No tienes anonimato, tienes que tener seguridad, vives en unas condiciones muy duras", afirma. También reivindica que asume personalmente los gastos de su vida privada: "Que me pago mis vacaciones, que me pago mis aviones, que me pago mi casa". "Lo único que a mí me da alegría es tener vecinos", asegura. Vecinos con los que, dice, le gustaría compartir pequeños gestos del día a día: "Que tengan sus perros, sus niños, me gusta 'qué tal presidenta, buenos días, cómo estás, he traído fruta, te la intercambio".
Mientras Ayuso denuncia lo que considera una persecución mediática, desde la oposición madrileña se interpreta su actitud de otra manera. "Tremenda, está desquiciada. Está clarísimo que Ayuso está en su peor momento", ha señalado Manuela Bergerot. Por su parte, Mar Espinar ha reclamado en Al Rojo Vivo que "nos ahorre el bochorno a todos y sobre todo que se lo ahorre a ella misma. Que dé explicaciones y dimita". La líder 'popular' insiste en que el problema está precisamente en las preguntas que se suceden cada vez que habla. "Si cada cosa que digo abre siete melones, esto no va a acabar en la vida", reconoce.