Diplomacia en tiempos de guerra

Trump tapa sus problemas en Oriente Medio con burlas a Macron y menciones a la Tercera Guerra Mundial mientras Irán le recuerda que es "objeto de burla"

La otra cara Macron no ha querido responder a los comentarios de Trump sobre el supuesto maltrato de su mujer, sobre los que ha dicho que "no son nada elegantes".

Donald Trump en un evento por la comida de Pascua
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Donald Trump no sabe cómo salir de la guerra que ha provocado en Irán y su valoración es cada vez más baja en EEUU, pero eso no le impide mantener su humor y su particular forma de ejercer la diplomacia, basada en las burlas y las faltas de respeto constantes hacia otros mandatarios o países.

Durante los tres cuartos de hora de diarrea verbal en un almuerzo presidencial por Pascua, ha encontrado su último objetivo: el presidente francés Emmanuel Macron. Ha afirmado entre risas que su esposa, Brigitte Macron, "le maltrata tanto que no se recupera".

El republicano ha pasado parte de esa comida banalizando algo tan serio como el maltrato, mofándose del reciente 'ojo a la virulé' del presidente francés y de algunas comentadas imágenes con su mujer.

El aludido, desde Seúl, ha preferido no responderle, aunque sí ha condenado sus palabras. "Son unas declaraciones nada elegantes y no están a la altura, por lo que no voy a contestarlas", ha esgrimido a los periodistas.

Porque Trump ha criticado, cuando es el que más tiene que callar, tanto por su vida privada como por su cuestionable gestión este segundo mandato. Por ejemplo, se han publicado distintas informaciones que apuntan a que el presidente y su esposa, Melania Trump, "apenas hacen vida en común".

Pero él, en lugar de reflexionar sobre sí mismo, se centra en faltar a los demás. Otra de sus víctimas ha sido el primer ministro británico, Keir Starmer, con quien se siente muy decepcionado por la falta de apoyo de Reino Unido a la guerra contra Irán. Trump le ha echado en cara a Londres que ni siquiera cediera los aviones que tiene, según él, "destrozados".

Tanto se ha soltado en este acto de Pascua, que sus críticas no se han limitado a sus aliados. Hasta la Gran Muralla china ha volado. "Nuestras relaciones con 'la grande' son muy buenas, mejor que con la OTAN", ha esgrimido, destacando, aunque sin mencionar explícitamente, la sintonía con Pekín.

Aprovechando la situación, se ha atrevido también a agitar el fantasma de una posible Tercera Guerra Mundial y, de nuevo, cargando contra la Alianza Atlántica. "La OTAN no estará ahí si tenemos [la gran guerra]", ha esgrimido.

Su pensamiento disperso ha sobrevolado Ucrania, pasando por los rings de boxeo y por las personas trans. Verborrea que podría calificarse de esperpéntica que ha terminado con rezos, como ya es habitual en muchos actos de Trump.

Burlas desde Teherán

Pero aunque Trump se considere a sí mismo casi endiosado, sus exabruptos y amenazas no parecen, por el momento, estar surtiendo mucho efecto en Irán. La República Islámica ha descrito este jueves el discurso del presidente estadounidense del miércoles de "absurdo" y ha asegurado que es "objeto de burla en todo el mundo".

"Trump ha caído definitivamente en el absurdo. El discurso que pronunció anoche —que se suponía que era el más importante que un presidente podía dar en medio de una guerra— acabó siendo objeto de burla en todo el mundo. Los mercados financieros lo ridiculizaron, los precios del petróleo volvieron a subir y las bolsas cayeron una vez más", ha opinado Elias Hazrati, portavoz del presidente de Irán.

Hazrati ha asegurado además que, durante la jornada del jueves, EEUU "no solo no logró infligir el más mínimo daño a un Irán grande y poderoso, sino que, de hecho, fortaleció la unidad del pueblo y la cohesión de los funcionarios".

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