"Un sueño hecho realidad"

Trump con Groenlandia, la historia de una obsesión que ha acabado con un acuerdo para su "control permanente sobre la seguridad"

Los detalles El presidente estadounidense se ha hartado a reiterar su intención de quedarse con la isla, una presión que ha acabado surtiendo efecto hasta el punto de aseverar que es un "sueño hecho realidad" para EEUU.

Donald Trump observa Groenlandia
Escucha esta noticia
0:00/0:00

Donald Trump ha anunciado un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que otorga a Estados Unidos el "control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades" de la isla. El resultado de una obsesión que ha generado enormes tensiones a nivel internacional.

Porque el presidente estadounidense lleva numerosos meses dejando clara la "necesidad" de tener la isla ártica. "Groenlandia es muy importante. Mira, tenemos que conseguirla", decía el pasado enero.

Su intento de control también ha conllevado incluso el desprecio de las patrullas militares con las que ahora colaborará: "¿Saben cuál es su defensa? Dos trineos con perros".

Pero fue en el Foro Económico de Davos donde Trump empezó su campaña para adquirir Groenlandia. Groenlandeses y daneses se dispusieron a colaborar, como explicó el presidente del Gobierno autonómico de Groenlandia, para reforzar la seguridad en el Ártico con una misión más permanente de la OTAN en Groenlandia y una mayor presencia militar".

Eso sí, como también recalcaba Dinamarca, una conversación en que la isla y la soberanía danesa no estaban en venta. Ya era el mes de mayo cuando el deseo de Estados Unidos de poseer o controlar el territorio llegó a tal punto de aumentar su presencia militar.

"(EEUU) No descarta una invasión militar", decía por entonces Jens-Frederik Nielsen, presidente del Gobierno autonómico de Groenlandia. La población de la isla se echó a las calles para protestar en contra de la ambición del presidente estadounidense.

Tuvieron que pasar dos meses, con las aguas aparentemente calmadas, para que Trump volviera a la carga con el tema imperialista: "Groenlandia era, y sigue siendo, un territorio que debería estar bajo control de Estados Unidos, no de Dinamarca".

Lo dijo en Ankara, en plena cumbre de la OTAN, y obviamente sus declaraciones no hicieron gracia a Mette Frederiksen, primera ministra danesa: "Groenlandia, por supuesto, no está en venta".

Desde entonces, parecía que la tensión se había suavizado. De hecho, este lunes Frederiksen parecía anticipar lo que ha terminado ocurriendo: "Mi esperanza es, por supuesto, que encontremos una solución pacífica también con los estadounidenses".

Porque, finalmente, las exigencias de Trump han acabado dando sus frutos consiguiendo "el control permanente de la seguridad de Groenlandia", algo que para él es un "sueño hecho realidad".

*Añade laSexta como tu medio de referencia en Google y no te pierdas toda la actualidad y el mejor contenido