La invasión rusa de Ucrania cumple tres meses sin que el conflicto, que ya ha costado la vida a casi 4.000 civiles, muestre visos de llegar a su fin. Según datos de 'The Kyiv Independent' difundidos por la Fiscalía del país, hasta la fecha han muerto entre 2.5000 y 3.000 soldados y al menos 3.930 civiles, incluyendo 234 niños.

En estos tres meses, que el Ejército ruso ha disparado 2.275 misiles y llevado a cabo más de 3.000 ataques aéreos contra el país vecino, según ha indicado el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un momento en que la ofensiva del Kremlin se recrudece en la zona del Donbás, al este de Ucrania.

Así lo confirma la Inteligencia británica en su informe de este martes, en el que destaca que Rusia ha intensificado sus operaciones allí y busca rodear Severodonetsk, Lysychansk y Rubizhne. Si lo logra, advierte, toda la región de Lugansk quedaría bajo ocupación rusa.

También Naciones Unidas ha alertado en las últimas horas de la ferocidad de los combates que se están desarrollando en estos momentos en el este, en Lugansk, Donetsk y Járkov. "En la parte de Lugansk controlada por el Gobierno, las autoridades locales informaron de que, el 21 de mayo, se destruyó un puente que conducía al centro administrativo de Severodonetsk. Esto dejó a la ciudad parcialmente rodeada, accesible por una sola carretera", ha explicado Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres.

Pese a que "algunas personas lograron salir" de la ciudad durante el fin de semana, Dujarric ha advertido que las autoridades locales estiman que miles de civiles "permanecen en la ciudad afectada por la guerra y requieren de apoyo urgente".

Zelenski advierte de que las próximas semanas serán duras

La invasión que Moscú lanzó el pasado 24 de febrero encara así su cuarto mes en un momento en el que Vladímir Putin se ha hecho con una de sus primeras victorias militares de la guerra con la rendición de la planta metalúrgica de Azovstal, el último reducto de resistencia ucraniana que quedaba en la ciudad portuaria de Mariúpol tras semanas de asedio.

El destino de los soldados que permanecían en el interior de la acería continúa siendo incierto y en las últimas horas el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha urgido a sus aliados internacionales a incrementar la presión sobre Moscú para propiciar un intercambio de prisioneros.

Durante una intervención telemática en el Foro de Davos, el mandatario ha aseverado que el canje es "una cuestión humanitaria y una decisión muy política que depende del apoyo de muchos Estados" y ha instado a presionar política y económicamente a Rusia para recuperar a los soldados ucranianos: "Estamos preparados para un intercambio incluso mañana", aseguró.

Zelenski asimismo advertía durante su alocución nocturna del lunes de que "las próximas semanas de la guerra serán difíciles" y señaló que la lucha más dura es la que se libra ahora mismo en el Donbás. "No tenemos otra alternativa que luchar", afirmó no obstante el mandatario, que citó la situación de ciudades como Bajmut, Popasna y la mencionada Severodonetsk, donde "los ocupantes han concentrado la mayor actividad hasta ahora".

El presidente ucraniano denunció que allí las tropas rusas han perpetrado una masacre: "Nadie destruyó el Donbás tanto como lo hace ahora el ejército ruso", aseveró Zelenski, que añadió que los ocupantes rusos pretenden demostrar que no abandonarán las áreas ocupadas de la región de Járkov, Jersón -donde, según la agencia rusa RIA, Moscú podría establecer una base militar- Zaporiyia y el Donbás. "Están pasando a la ofensiva en algunas áreas", admitió.

90 días de horror

La vida ha cambiado radicalmente para los 40 millones de ucranianos desde la madrugada de aquel infausto 24 de febrero, cuando la población aún no acababa de creerse el riesgo real de una invasión a la que siguieron unos primeros días de confusión total. Los 90 días que ya encadena la guerra han dejado un reguero de destrucción y muerte en Ucrania, donde tras la retirada de las tropas rusas se han ido descubriendo fosas comunes que atestiguan auténticas masacres de población civil.

Cerca de las líneas de combate permanecen aún además muchas personas mayores que se resisten a abandonar sus hogares a pesar del peligro, mientras que muchísimas familias se han visto separadas ante la prohibición de que los hombres abandonaran el país, mientras miles de personas -en su mayoría mujeres y niños- se veían obligadas a huir.

Según explica Alberto Sicilia desde Dnipró, el frente en estos momentos abarca cientos de kilómetros desde las afueras de Járkov, al noreste del país, hasta el sur, pero donde se concentran los combates más duros es en unos pocos kilómetros en el Donbás, alrededor de Severodonetsk. Los rusos -explica- están a apunto de completar su cerco tras varias semanas.