Guerra en Oriente Medio
Ganar una guerra sin fin: la estrategia de Trump para no enfadar más a los MAGA por Irán
Los detalles El presidente estadounidense podría dar por terminada la guerra sin lograr la reapertura del estrecho, aunque sería una salida difícil de vender mediáticamente.

Resumen IA supervisado
La reapertura del estrecho de Ormuz no influirá en la decisión de Estados Unidos sobre el fin de la guerra en Irán. Donald Trump podría optar por concluir el conflicto con el estrecho aún bloqueado, buscando esquivar críticas internas. Fuentes cercanas al presidente indican que está ansioso por salir de esta situación, necesitando un logro para presentar como victoria. Aunque lo ideal sería reabrir Ormuz, esto parece improbable a corto plazo. La duración de la ofensiva se ha extendido, y el secretario de Defensa afirma que es parte de una estrategia sin fecha concreta. Israel, por su parte, evita establecer un calendario. Si Trump no logra reabrir el estrecho, su único logro sería satisfacer a Netanyahu. Las opciones de Trump se reducen a disminuir hostilidades o intentar una solución diplomática, pero sus salidas son limitadas.
* Resumen supervisado por periodistas.
La reapertura del estrecho de Ormuz no determinaría la fecha en la que Estados Unidos quiera poner fin a la guerra en Irán. Según el 'Wall Street Journal', Donald Trump estaría pensando en cerrar en falso la guerra, es decir, darla por terminada con el estrecho aún bloqueado. Una forma de esquivar las cada vez mayores críticas internas, aunque el resto del mundo sufra las consecuencias.
Fuentes cercanas al presidente estadounidenses, ya comentan a los medios nacionales que Trump empieza a desesperar por salir del atolladero en el que se ha —nos ha— metido. Entre la espada de los mercados y la pared de su electorado, necesita algo para vender públicamente que ha ganado esta guerra, como ya ha repetido en distintas ocasiones.
Lo ideal sería la reapertura de Ormuz, con la que se apuntaría un gran tanto. Sin embargo, esta opción no parece factible a corto plazo. Diplomáticamente, es difícil negociarlo con un liderazgo tan golpeado y fragmentado como el iraní; militarmente, solo alargaría la agonía de la ofensiva.
Porque, cabe recordar que él mismo se impuso un plazo para terminar la 'Operación Furia Épica' que acaba en menos de una semana (el lunes 6 de abril). Pero el trumpismo siempre tiene un as bajo la manga: ante este cercano final, empieza, sibilinamente, a alargarlo.
Así, se ha pasado de las tres a cinco semanas de ofensiva que dijo Trump en un principio, a las "cuatro a seis" de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, o al plazo más laxo aportado por Marco Rubio, que no da un número concreto: "Alcanzaremos nuestros objetivos en cuestión de semanas, no meses", ha declarado en varias ocasiones.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, directamente ha afirmado este martes que todo forma parte de la estrategia de Washington, que nunca dirá una fecha real para no anticipar sus movimientos.
Al otro lado del tablero está Israel, que rechaza poner un calendario al conflicto. "[La misión] ha superado la mitad de su camino, pero no quiero establecer un calendario", ha expresado Benjamin Netanyahu en una entrevista, en la que ha asegurado que Irán "intentó dos veces asesinar al presidente Trump".
Wl analista internacional Mario Saavedra ha comentado en Al Rjo Vivo que, en el caso de que ni consiga reabrir el estrecho, el único objetivo que habrá cumplido el republicano en Irán habrá sido "satisfacer a su amigo Netanyahu". Pese a los asesinatos de gran parte de la cúpula del gobierno iraní, no ha terminado con el régimen.
En lugar de retirarse completamente de Oriente Medio, Trump podría bajar el nivel de las hostilidades, comulgando con que se alarguen, o retirarse en falso e intentar reencauzar por lo diplomático. Pero decida lo que decida, no parecen quedarle muchas salidas, ya no honrosas, sino realistas, al 'pacificador en jefe'.
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