No lleva ni año y medio

¿Y después de Trump, quién? Su popularidad cae hasta un 40% con la sociedad de EEUU harta de tanta guerra

¿Por qué es importante? El republicano se enfrenta a las cruciales elecciones de mitad de mandato y su situación es tal que los demócratas podrían ganar ambas Cámaras. El nombre de JD Vance, en el horizonte de su partido.

Manifestación del movimiento 'No Kings'
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No hace ni un año y medio del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Ni 18 meses han pasado desde que tomara posesión en un acto con rostros como los de Elon Musk, Mark Zuckerberg o Dana White. En este breve espacio de tiempo, al republicano le ha dado tiempo a llevar el caos tanto a su país como a otros entre aranceles y bombardeos como los de Venezuela e Irán. Ahora, se enfrenta a un noviembre clave con las elecciones de mitad de mandato.

Le queda todavía legislatura, pero esos comicios pueden suponer un revés importante para el republicano. Porque la sociedad está harta de tanta guerra. Porque su popularidad ha caído hasta un 40% y tal es la situación que los demócratas podrían ganar hasta las dos Cámaras.

Tal es que hasta los republicanos podrían plantearse decir adiós a Trump. "Si ven que MAGA es débil es posible que decidan echarle", afirma Adan Dubin, profesor de Derecho de la Universidad Pontificia de Comillas.

Ahí es cuando aparece el siguiente de la lista. Donde aparece JD Vance quien, al frente de los republicanos, tendría dos años más para reforzar a su partido de cara a las presidenciales de 2028.

¿Y en los demócratas? La cosa está menos clara, pues cada vez son más los expertos que abogan por caras nuevas en Estados complicados como son Georgia, Wisconsin o Pensilvania. El nombre de Norwack, afroamericano, en las principales quinielas.

Examen para Netanyahu

Pero Trump no es el único que se la juega en otoño, pues Netanyahu, otro de los que ha sembrado el caos y la destrucción, tiene otro examen por delante con las elecciones parlamentarias en Israel.

Su caso, diferente. Porque él ha usado las guerras como balón de oxígeno después de pasar tiempos mucho peores. Antes del genocidio en Gaza tan solo se hablaba de su corrupción, con manifestaciones casi a diario; ahora, las protestas son minoritarias y los movimientos alternativos de centro izquierda casi no existen.

En ese sentido, Héctor Grad, profesor de Antropología Social de la UAM, indica que lo que le podría debilitar sería "no venderle armas y el boicot".

Algo más que improbable, pues el principal socio de Israel sigue siendo Donald Trump. Sigue siendo Estados Unidos.

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