Nueva noche de caos, violencia, detenciones y saqueos en tiendas en Nueva York. Pese al toque de queda en la ciudad, el primero decretado en 77 años, los disturbios se siguen sucediendo tras la muerte de George Floyd a manos de la Policía de Mineápolis.

Por séptima noche consecutiva, los manifestantes se han adueñado de las calles. La cifra de fallecidos ya asciende a 11 en todo el país, tres en la última noche. Miembros de la Guardia Nacional están presentes en 23 estados y Washington, pero los incidentes no cesan.

Así, en pleno centro de Manhattan, se han producido tensos encontronazos y golpes entre los manifestantes y la Policía. Uno de los jóvenes incluso ha golpeado brutalmente por la espalda a uno de los agentes. "Horrible y desafortunadamente común agresión", denunciaba en Twitter Dermot Shea, comisionado de Policía.

 

Media hora antes del toque de queda, la situación se agravaba con saqueos en el centro comercial Macy’s y en una tienda de la operadora móvil Verizon. Eso sí, algunos manifestantes intentaban sin éxito frenar a los saqueadores. "Nunca he visto la ciudad así, ni siquiera después del 11S", afirmaban en redes sociales los neoyorquinos.

 

Anteriormente, los agentes ya habían cortado a la altura de la calle 55, donde antes de las nueve de la noche ya se habían iniciado incendios prendiendo los montículos de basura que se acumulan en las aceras de la ciudad antes de su recogida.

Finalmente, según informa la Agencia EFE, la Policía cargó en la Octava Avenida, cerca de una vallada Times Square. Las autoridades neoyorquinas ya han avisado, toda persona no considerada esencial que se encuentren en la calle durante el toque de queda será arrestada y acusada de un delito menor.

De nada servía anoche el llamamiento a la calma realizado por el hermano de Floyd. Terrence Floyd acudió a un acto en homenaje a George en el lugar donde murió a manos de la Policía.

El hermano de Floyd: "Si yo no estoy destrozando mi comunidad, ¿qué estáis haciendo?".

Con la ayuda de un megáfono, Terrence quiso dirigirse a los manifestantes. "Si yo no estoy volviéndome loco, si yo no estoy reventando cosas, si yo no estoy destrozando mi comunidad, ¿qué estáis haciendo vosotros? ¿Qué hacéis? ¡No hacéis nada! Porque eso no va a hacer que mi hermano vuelva", afirmó el joven, que defendió la importancia de cambiar las cosas a través del voto.

Según la autopsia encargada por la familia, George Floyd murió de asfixia en el lugar de la detención. La asfixia fue provocada por una compresión continuada del cuello y la espalda que provocaron una falta de riego sanguíneo al cerebro, según explicó ayer en rueda de prensa un abogado de la familia.

Tampoco han calado en los manifestantes las amenazas de Trump de desplegar al Ejército en las ciudades. "Estoy movilizando todos los recursos federales, civiles y militares disponibles para detener los disturbios y los saqueos, para poner fin a la destrucción", señaló en rueda de prensa.

Al igual que ocurrió en Nueva York, la Policía también cargó y usó gases lacrimógenos contra los manifestantes concentrados pacíficamente en los alrededores de la Casa Blanca. Una actuación que criticó y tachó de "vergonzosa" la propia alcaldesa del Distrito de Columbia. Lo cierto es que la violencia no cesa en las calles cuando se cumple una semana de la muerte por asfixia de Floyd.