Cuando en verano los precios del gas rompían la barrera de los 200 €/MWh, fruto de la gran demanda en todo el mundo, la llegada del invierno empezaba a despertar el pánico. Las comercializadoras mandaban cartas a sus clientes avisando de que el precio se podía doblar e incluso triplicar, y en realidad no les faltaba razón. Para quienes se quedaron en la tarifa libre del gas, con el precio pactado y renovado por las compañías, las facturas se han disparado, pero la Tarifa de Último Recurso ha sido el refugio para 2,5 millones de clientes con el precio topado -y además subvencionado- a unos 7 céntimos el kilovatio.

Los cambios de la tarifa libre a la TUR han llegado en avalancha: han sido un millón de clientes. Es un dato de febrero adelantado por el Ministerio para la Transición Ecológica, y que ha ido aumentando conforme se acercaba el invierno. Muchos se han sumado a esta tarifa después de que llegara la primera factura de calefacción. En total, un 65% más de clientes que un año antes.

Reservas de gas altas

Acabado el invierno también toca evaluar el aprovisionamiento. Las reservas subterráneas en España están al 78%, todo un éxito de ahorro y también gracias a un invierno de temperaturas suaves. Según el Ministerio, en otoño e invierno se demandó un 19% menos de gas que la media de los cinco años anteriores. Además, España ha encontrado en Estados Unidos un aliado, un proveedor al que le ha doblado las compras de gas para suplir el que ha dejado de llegar desde Argelia, que ha sido mucho.

Hoy el país tiene gas para atender hasta 40 días de suministro, "unas condiciones extraordinarias para cumplir con las necesidades de demanda de gas" según la secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen. En Europa el dato también es bueno, del 55%, si se compara con el de marzo de 2022, cuando apenas llegaba al 25%.

Buenas previsiones de futuro

No estamos en precios de 2019, pero se puede decir que las estrategias europea y española de abastecimiento de gas están teniendo efecto en los mercados. En el mayorista ibérico, el gas baja hoy por primera vez de los 40 €/MWh, algo que no se veía desde verano de 2021. Es la mitad de lo que costaba cuando empezó el invierno y cinco veces menos que cuando se alcanzaron los máximos a finales del pasado agosto, por encima de los 200 €/MWh. Los precios se fijan por la demanda global, por lo que el precio en España baja si en Europa también se reduce. Esto también ha pasado gracias a la gestión de las reservas europeas, y a que Noruega y Estados Unidos han bombeado buena parte del gas que se ha dejado de comprar a Rusia.

El resultado es que los futuros en los mercados ibérico y y holandés (el de referencia en Europa) marcan precios que no superan los 50 €/MWh. "Los mercados están interpretando que Europa está bien abastecida, es decir, estamos ante un horizonte competitivo y confortable" confirma el CEO de Tempos Energía, Antonio Aceituno. Unos futuros a la baja indican también que es buen momento para que los países cierren contratos de compra de gas, lo que "sin muchos esfuerzos puede hacernos alcanzar unas reservas del 100%" añade Aceituno.

El escenario no llega a ser tan bueno como el de antes de la crisis energética, pero era inimaginable incluso hace pocos meses. Lo único que puede echarlo por tierra es una demanda ingente de Gas Natural Licuado por parte de China, y la previsión de un invierno de temperaturas gélidas.

Futuro buenas, tarifas, mejores

Que las previsión de los precios futuros sea buena es una noticia excelente para el consumidor, ya que es en estos datos en los que se basan las empresas comercializadoras para fijar sus precios. Si al principio del pasado invierno encontrábamos que la tarifa TUR costaba la mitad que cualquier tarifa libre del mercado, según el Comparador de la CNMC, ahora se puede observar que algunas compañías ya han lanzado ofertas con rebajas que han reducido considerablemente su diferencia. De hecho, según Aceituno, las comercializadoras ya podrían incluso ofrecer precios por debajo de los 7 céntimos el kilovatio que tiene la TUR.