Carteles enormes, etiquetas con grandes descuentos y los escaparates con ofertas llaman la atención, y aunque se intenta ahorrar unos euros, los consumidores no siempre se fijan en que este reclamo puede ser falso.

Según un estudio realizado por 'Idealo.com', en junio los precios ascienden hasta un 4% más de lo fijado en meses anteriores, y en el sector de la tecnología este aumento es aún mayor. "Se llegan a hinchar hasta un 17% para luego bajar en julio cuando empiezan las rebajas, entonces el precio real es el mismo que en mayo", destaca Laura Sales, directora de Comunicación de 'Idealo.es'.

Este es uno de los trucos para atraer al consumidor, aunque hay otras formas como la rebaja fantasma. Según explica Rubén Sánchez, de Facua, "hay quienes ponen cartelitos y simulan un descuento del 30% ó 40 %".

También hay otro truco que muchos clientes descubren en las tiendas. "Nos han dicho que, como ya han vendido lo de esta temporada, han sacado de otras para cubrir esos huecos", señala una joven. Todo, con un claro objetivo, "fomentar el consumismo", indica Laura Sales.

La OCU recomienda siempre conservar el recibo por si tuviéramos que reclamar. "No lo había pensado", indica un joven que se plantea "volver a la tienda y mirar si tiene tara o no". Los expertos recomiendan no lanzarse desesperadamente ante las primeras bajadas de precio.

Por ejemplo, según explica Laura Sales "compensa muchísimo esperar a las segundas rebajas en temas de moda". Fijar un presupuesto, elaborar una lista y comprar lo que verdaderamente se necesita ayudará a no caer en las redes del consumismo veraniego.