Fue lo que prendió la llama. Fue lo que hizo a muchos estar pendiente de qué estaba pasando en Arabia Saudí. De qué sucedía con Fernando Alonso. De qué ocurría, estaba ocurriendo, después de la carrera de Jeddah. Después de una carrera en la que el asturiano logró un podio tras una más que merecida tercera posición que la FIA le quitó por una sanción.

Por una de diez segundos porque, a la hora de cumplir una más que rigurosa penalización de cinco al colocar su coche en una incorrecta posición en la parrilla de salida, el gato de uno de sus mecánicos tocó el AMR23. Tocó el Aston Martin. Lo hizo antes de que se cumpliera el tiempo establecido para poder trabajar en el coche.

Y ahí estuvo la clave. Porque el toque del gato fue más accidental que otra cosa. Porque Aston Martin, en un documento bien elaborado, logró argumentar que no hubo trabajos en el coche. Que no se burlaron las reglas. Que no hubo nada ilegal.

Y de repente, mensaje de Alonso

Así se obró todo. Así, Fernando Alonso recuperó el podio. Así, tras las explicaciones a la FIA, dirección de carrera sacó el comunicado que puso de nuevo al asturiano en el tercer puesto de Jeddah.

Antes, eso sí, sucedió otra cosa. Después de las palabras del bicampeón en 'DAZN', repleta de mensajes variados sobre cómo pudo la FIA tardar tanto tiempo (más de una hora) en comunicar una sanción contra la que ya no podía hacer nada, Alonso compartió esto.

"¡Podio 100! ¡Qué equipo tan fantástico tenemos, y qué coche más rápido! Orgulloso de vosotros", afirmó.

Lo afirmó antes de que hubiera comunicado oficial. Y lo que se pensó que era una 'padreada' terminó siendo una realidad.

Una que hace que Alonso siga siendo tercero en el Mundial de pilotos, y que vuelve a confirmar a Aston Martin como el segundo mejor equipo de la actual parrilla de Fórmula 1.