Arón Canet vive momentos de alegría en su corta carrera deportiva en el motociclismo. El español quedó segundo en el Gran Premio de Portugal en la categoría de Moto2.

De esta forma, Aron logró subirse al cajón del podio por primera vez en la categoría de plata, en la que debutó la temporada pasada. Un curso en el que pasó por momentos desagradables.

Canet sufrió una accidente el pasado mes de octubre que le dejó el dedo meñique destrozado. Durante el Gran Premio de Francia en el circuito de Le Mans, el piloto de Aspar en Moto2 cayó de su moto mientras rodaba en el calentamiento previo a la carrera.

Seis meses después, el español recuerda aquel día en el que se fracturó el quinto dedo de su mano izquierda.

Cuando tuve el accidente me llevaron al hospital de Le Mans y nadie hablaba español. Vino un médico conocido y le pedí que me durmieran. Creía que no tenía dedo y les dije: 'Si veo caer el dedo me desmayo'. Me pincharon morfina y ketamina y no me hacía nada. Recuerdo que la rehabilitación fue muy dura. Yo creía que me iba a quedar sin dedo. El doctor Mir hizo un gran trabajo, pero el dedo se quedó en forma de cuña y no entraba el guante", dice Aron en 'Marca'.

Y es que el piloto ha revelado que llegó a plantear cortarse el meñique por la desesperación. Ese pensamiento no se llevó a la realidad gracias a una segunda operación en la que finalmente su dedo pudo entrar en el guante sin ocasionarle molestias, tras casi un mes probando diferentes tipos de prendas.

"Un día encendido me dije, me corto el dedo y ya está. Incluso lo hablé con mi gente haciendo una paella en casa. Tuve la suerte de que el doctor Mir me operara otra vez y ya pude ponerme el guante. Estuve tres semanas intentando meterme el guante y eso que me mandaban guantes modificados, pero nada", revela Canet.