PRECIOS POR LAS NUBES
¿De verdad son más caros los coches que antes? La respuesta es sencilla
Los utilitarios han subido casi un 80% en cinco años y lo que antes costaba 14.000 euros ahora roza los 25.000. La movilidad se ha convertido en un artículo de lujo y nadie parece tener una solución real.

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Comprar un coche barato en España se ha convertido en una misión casi imposible, y los datos son brutales. Según el Barómetro VN de Ganvam, los segmentos A y B, es decir, los coches más pequeños y accesibles del mercado, son los que más han subido de precio en los últimos cinco años, con incrementos que llegan hasta el 80%. Vamos, que lo que en 2019 costaba 14.164 euros ahora se va hasta los 25.260 euros de media, casi 10.000 euros más por el mismo tipo de coche.
La situación no pinta bien, porque lejos de estabilizarse o mejorar, todo apunta a que los precios seguirán subiendo por culpa de las tensiones geopolíticas, las regulaciones europeas cada vez más estrictas y un mercado que ha decidido que los márgenes de beneficio importan más que la accesibilidad. El coche ya no es para todos, y eso es un problema gordo.

Los pequeños ya cuestan lo que un SUV
El segmento A, el de los coches más pequeños, pasó de costar 14.164 euros en 2019 a 25.260 euros en 2025, un incremento del 78% que deja a cualquiera con la boca abierta. Lo curioso es que en 2024 estos modelos eran aún más caros, con un precio medio de 25.742 euros, y la bajada de menos del 2% se debe únicamente a la llegada de algunos competidores chinos con modelos más económicos.
Pero ni siquiera los chinos han conseguido frenar la escalada, porque, aunque algunos modelos suyos tienen precios más ajustados, la media sigue estando por las nubes. El problema es que las marcas tradicionales han aprovechado para justificar sus subidas con el argumento de que ahora todo lleva más tecnología, más equipamiento de serie y motores menos contaminantes, total que el cliente paga por cosas que antes eran opcionales y ahora vienen de serie, aunque no las quiera.
Si miramos el segmento B, el favorito de los españoles donde están los utilitarios compactos de menos de 4 metros, el resultado es igual de deprimente. Los precios pasaron de 19.331 euros en 2019 a 28.354 euros en 2025, casi un 50% más, y aquí ya estamos hablando de coches que antes eran el pan de cada día y ahora requieren un esfuerzo económico considerable.

Los chinos no han arreglado nada
La llegada de las marcas chinas al mercado español se vendió como la solución para recuperar los precios accesibles, pero la realidad es que su impacto ha sido testimonial. Aunque algunos modelos como el MG o el BYD ofrecen alternativas más baratas que sus equivalentes europeos, la media general del mercado apenas se ha movido, porque las marcas tradicionales no han bajado sus precios para competir, sino que han subido la apuesta en equipamiento y tecnología.
El director general de Ganvam, Fernando Miguélez, pone el foco en el tirón de los SUV, cuya demanda ha presionado al alza el precio medio de los segmentos de mayor tamaño. Según él, estos vehículos reúnen tres factores que los conductores valoran mucho, y son la comodidad, el espacio interior y la altura, así que la gente está dispuesta a pagar más por sentirse segura y tener mejor visibilidad.
Pero eso no explica por qué los utilitarios pequeños, que antes eran la opción económica por excelencia, ahora cuestan casi lo mismo que un SUV compacto de hace cinco años. La realidad es que las marcas han aprovechado la situación para inflar los precios, y como la demanda sigue ahí porque la gente necesita moverse, nadie tiene incentivos reales para bajarlos.

Y los eléctricos siguen carísimos…
Los modelos eléctricos e híbridos enchufables se situaron en 2025 con un precio medio de 47.413 y 55.469 euros respectivamente, con descensos testimoniales del 4,6% y del 2,2% respecto a 2024. Si ampliamos el foco a 2019, los eléctricos acumulan una subida del 35,5%, mientras que los enchufables suben un 8,8%, así que la idea de que los eléctricos cada vez son más baratos es más bien un cuento.
La diferencia de precio entre los modelos de combustión y los electrificados se va reduciendo, pero sigue siendo más asequible comprar un diésel o un gasolina. Un diésel costó de media 43.891 euros en 2025, un 27,2% más que en 2019, mientras que un gasolina supuso un desembolso medio de 39.288 euros, un 34,1% más en el mismo periodo.
El precio medio de las matriculaciones en concesionarios oficiales registró una subida del 45% a cierre de 2025 en comparación con 2019 hasta rozar los 45.000 euros, lo cual confirma que el coche ya no es barato en España y casi parece un Mercedes clásico por lo prohibitivo. La movilidad se ha convertido en un artículo de lujo, y si las cosas siguen así, cada vez más gente se quedará fuera del mercado porque simplemente no podrá permitirse comprar un coche nuevo, total que o cambia la política de precios de las marcas o esto va a acabar siendo un problema social de primera magnitud.
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