EL INFORME DE DIAGNÓSTICO ES CLAVE
El problema del mercado de segunda mano eléctrico: ¿cómo saber si una batería está realmente bien?
La batería es uno de los componentes más caros de un vehículo eléctrico y su capacidad disminuye con el paso del tiempo. Lo bueno es existen formas de conocer su estado real y evitar disgustos antes de comprar un coche usado.

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El mercado de segunda mano siempre es una opción a la hora de comprar un coche, y en este mercado cada vez más alternativas para quienes quieren comprar un coche eléctrico a un precio más económico. Sin embargo, hay un factor de preocupación recurrente para los compradores: ¿cómo saber si la batería, realmente, se encuentra en buenas condiciones?
En el caso de este componente, a diferencia de otros, su desgaste no siempre resulta fácilmente perceptible. Un vehículo puede llevar pocos kilómetros recorridos y haber perdido parte de su capacidad de almacenamiento, mientras que otro con un kilometraje superior puede conservar la batería en buen estado.
¿Qué significa que una batería esté degradada?
Las baterías pierden capacidad de almacenamiento a medida que envejecen y acumulan ciclos de uso. Este proceso es natural y se conoce como degradación. Para medir la degradación de este componente se utiliza el indicador "State of Health" (SoH), que muestra el estado de salud de la batería en comparación con su capacidad de base.
Un estudio publicado por Geotab en enero de 2026, basado en más de 22.700 vehículos eléctricos de 21 marcas y modelos, situó la degradación media en el 2,3 % anual.
El análisis también captó que los vehículos que recurrían habitualmente a cargas rápidas de corriente continua superiores a 100 kW presentaban el doble de degradación (de hasta el 3 % anual), frente al 1,5 % de aquellos que utilizaban, esencialmente, cargas de menor potencia.
Es necesario señalar que estos porcentajes son promedios y no permiten determinar por sí solos el estado de un coche concreto. Influyen factores como la tecnología de la batería, la temperatura y los hábitos de utilización.
Comprobación del estado de la batería antes de comprar
Lo más recomendable es solicitar un informe de diagnóstico que permita conocer su estado de salud. Para dicha función existen herramientas especializadas encargadas de analizar los datos del sistema de gestión de la batería. El ADAC, el automóvil club alemán, recomienda exigir un certificado de batería antes de adquirir un eléctrico usado.
En una guía publicada en octubre de 2026 establece como referencias orientativas un SoH mínimo del 92 % a los 50.000 kilómetros, del 88 % a los 100.000 y del 80 % a los 200.000. Resulta necesario aclarar que se tratan de valores de referencia de sus expertos, no límites universales.
También existen empresas especializadas, como AVILOO, que realizan pruebas independientes para evaluar la capacidad restante de las baterías. Otra opción es acudir a un taller especializado o solicitar un diagnóstico al fabricante.
Conviene recordar que la autonomía que figura en el cuadro de instrumentos no es una prueba suficiente . Esta cifra depende de otros factores como del consumo reciente, la velocidad, la temperatura exterior y el uso de la climatización. Mostrar muchos kilómetros de autonomía no garantiza que la batería esté en buen estado.
La garantía, otro aspecto fundamental
Un aspecto clave antes de cerrar la compra también es importante comprobar si la batería conserva la garantía del fabricante. Muchos ofrecen coberturas de ocho años o 160.000 kilómetros, pero las condiciones pueden variar dependiendo de cada marca y modelo. En numerosos casos se establece un umbral mínimo del 70 % de capacidad durante el periodo de cobertura.
Si la batería cae por debajo de ese porcentaje y se cumplen las condiciones de la garantía, es probable que el propietario pueda tener derecho a una reparación o sustitución. Por ello, es importante comprobar la fecha de matriculación, el kilometraje y las detalles de la cobertura.
Comprar un eléctrico usado sin hacerlo a ciegas
La degradación de las baterías es inevitable, pero eso no implica que un coche eléctrico pierda su utilidad al cabo de unos años. Los datos disponibles muestran que muchas conservan una parte importante de su capacidad, incluso después de recorrer grandes distancias.
La clave está en no valorar un vehículo únicamente por su precio, antigüedad o kilometraje. Resulta imprescindible solicitar un certificado actualizado de la batería, además de revisar su historial y comprobar la garantía con el objetivo de minimizar los riesgos de la compra.
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